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El impacto sistémico de la innovación y sus 8 principios básicos para el cambio

Reproduzco a continuación este interesantísimo post de Juan Sobejano (por cierto, os animo encarecidamente a que lo sigáis), en el que reflexiona acerca de las estrategias y mecanismos de gestión de la innovación. Espero sea de vuestro interés.

Decía yo el otro día que una organización/empresa sólo es innovadora en cuanto que innova. La innovación no es un estado, sino una actuación, no un ser, sino un hacer.Pero siendo esto cierto (al menos desde mi punto de vista) también lo es que las empresas pueden estar mejor o peor preparadas para desarrollar esa innovación. Entiendo por tanto que podemos hablar de la innovación desde dos perspectivas:

  • Hacia dentro, cuando las empresas hacen cambios internos para ser más fuertes y estar mejor preparados para desarrollar procesos de innovación. En este caso es un tipo de innovación (en procesos, estructuras, modelo…) más enfocada a permanecer en cuanto que se quiere cambiar directamente el ser de la organización.
  • Hacia fuera, cuando las empresas desarrollan procesos de innovación enfocados a los mercados. Aquí el objetivo es directamente hacer, generar cambios con impactos directos en el mercado y que nos posicione en un lugar relevante y de liderazgo.

Me interesa ahora la primera perspectiva, la innovación hacia dentro. Y aquí es interesante observar cómo este tipo de cambios no suelen, si quieren que de verdad sean efectivos, ser puntuales, sino sistémicos y con un impacto en toda la estructura y procesos internos.

Inovación

El impacto en el modelo de negocio

En mis charlas suelo usar una imagen para reflexionar sobre dónde una empresa puede atacar para diferenciarse de la competencia.

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En el gráfico vemos cómo una empresa puede diferenciarse:

.. A través de una propuesta de valor única y diferente a la de la competencia.

.. Llegando a segmentos de clientes a los que la competencia no llega o pudiendo segmentarlos de manera distinta.

.. Relacionándote con tus segmentos de manera única y diferente.

.. Utilizando canales más relevantes y eficaces.

.. Siendo muy eficaz y eficiente en la gestión interna.

.. Teniendo una estructura de costes mucho más adecuada que la competencia.

.. Encontrando nuevas fuentes de ingresos.

.. O bien, como en modelos como el de los océanos azules que trabajan la innovación en valor, impactando en todos los elementos al mismo tiempo.

Supongamos que ponemos el foco de la innovación en la casilla de los segmentos de clientes. Aquí pretendemos llegar a nuevos clientes, por ejemplo, a los que no llega la competencia. Lo interesante del caso es que para conseguir eso tenemos que movilizar todo el modelo de negocio y ofrecer una mejor propuesta de valor (o al menos adecuada a ese segmento), posiblemente cambiar nuestra relación con este segmento nuevo, trabajar en nuevos canales, estar abierto a nuevas fuentes de ingresos, cambiar nuestra gestión interna y, a ser posible, adecuar nuestra estructura de costes de manera eficaz. Es decir, que centrándonos en una casilla como objetivo se genera un efecto dominó que me hace revisar y trastocar otros elementos de mi modelo de negocio.

No es esto lo mismo que la estrategia de océano azul, que trabaja al mismo tiempo en todas las casillas, sin tener sólo a una como objetivo.

En el ejemplo mencionado estamos hablando de un cambio hacia dentro pero que tiene su origen fuera. Puede ocurrir también que implementemos un cambio interno pero que tenga sus efectos hacia fuera. Imaginemos que trabajamos la eficiencia interna. Posiblemente eso me permita liberar recursos y tener unos costes más adecuados. Si soy capaz de reducir costes (o hacerlos más gestionables) tal vez pueda mejorar mi propuesta de valor, o utilizar nuevos canales de comercialización que hasta entonces tenía ociosos. Todo esto genera un impacto positivo hacia el exterior, hacia el mercado, que me permite un mejor posicionamiento y una respuesta de mayor valor a las necesidades de mis clientes.

La innovación en cadena

Estamos hablando en cierto modo de un tipo de innovación en cadena que para que sea efectiva ha de cumplir los siguientes puntos:

:: Ser lógica. Es decir, que no cambie mi segmentación sólo porque haya cambiado mi propuesta de valor, sino que una cosa sea la consecuencia lógica de la otra.

:: Que sea consistente. Cualquier cambio o innovación ha de tener voluntad de permanecer. Otra cosa es que los cambios en el mercado o el entorno (legislación, tecnología…) te obliguen a una revisión más o menos constante.

:: Que sean asumidas por la organización. Y eso quiere decir por TODA la organización, no sólo por la dirección. Si los que han de convivir con la innovación no la asumen o entienden se hace imposible gestionarla.

Xplane es una consultora que siempre ha utilizado el visual thinking en sus procesos. Ellos crearon el famoso mapa de empatía. Tienen una herramienta muy interesante, el DNA of Change.

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Con él analizan dónde empieza (o potencialmente puede empezar) la innovación en una empresa y qué efectos puede tener en otros elementos de la misma. De este modo distinguen 8 focos sobre los que trabajar: Estructura, Talento, Sistemas/Herramientas, Cultura/Valores, Procesos, Visión/Misión/Estrategia, Conocimientos/Capacidades/Actitudes y Comportamientos.

Según esto es interesante analizar si al generarse un cambio en la organización en, por ejemplo, la visión y misión de la empresa, se generan cambios en otros focos de potencial innovación. Aquí sería interesante ver el tipo de empresa, si tiene asimiladas la visión y la misión por toda la organización y el nivel del cambio generado.

Porque no es lo mismo que ese posible cambio se produzca en una empresa que sólo tiene la misión y la visión en un plan de empresa lleno de polvo en la estantería o lo ha asumido y rige su estrategia y gestión diaria.

Principios para el cambio

Xplane habla de 8 principios para el cambio. Estos principios están basados en entender la organización como un organismo y no como una máquina.

1.- Claridad. Tanto respecto a dónde estamos como a dónde queremos ir, y a ser posible el camino a seguir. Es importante disponer de un mapa que nos defina el entorno para luego poder decidir si seguimos por el camino trazado o no. Aquí es clave la información y el conocimiento.

2.- Inspiración. Eso tan etéreo y raro que necesitan todas las organizaciones y que no se encuentra esperando las musas mientras se descansa debajo de un árbol, sino trabajando. Más información y conocimiento.

3.- Alineamiento visual. Para hacer equipo y enfocarlo hacia esos objetivos que hemos de tener claros. Aquí el poder de lo visual es clave porque permite esa visión concreta a partir de la cual construir el alineamiento del equipo.

4.- Co-creación. Equipo, equipo, equipo. Y no sólo equipos internos, sino también integrando recursos externos. Y esto con un doble objetivo: aumentar las fuentes de información, con lo que mejoramos su riqueza y complejidad, y crear evangelistas externos de nuestras innovaciones, pues si participa en la creación va a estar muy interesado en su difusión.

5.- Acción. Nada de parálisis, nada de encerrarse en la oficina y pensar pensar pensar… Desde el pensamiento de diseño hasta el lean startup, cualquier metodología tiene ahora un enfoque más activo, de remangarse y trabajar que de pasar horas y horas pensando en estrategias eternas. No quiere esto decir que no sea necesaria una estrategia, al contrario, lo que ocurre es que ésta no puede ser una biblia y ha de estar en constante revisión y construcción, precisamente desde los datos e información que nos da el hacer.

6.- Transparencia. El equipo ha de tener todos los datos para saber en qué estado se encuentra la organización, hacia dónde va y cuál es el camino. También resulta interesante trabajar una transparencia “hacia fuera”, en la que el mercado esté capacitado para comprender la organización y los productos y servicios que genera.

7.- Armonía. O sistematización. Puesto que los cambios no son aislados, sino que generan un efecto red que puede afectar a muchas partes de la organización y del mercado, como estamos viendo. Por eso es tan interesante un enfoque como el del pensamiento de diseño, porque analiza posibles cambios globales, no sólo desde la perspectiva del cliente, sino del ser humano que es cliente.

8.- Resiliencia. Fundamental tener la capacidad de cambiar y adaptarnos a los cambios que se generan en nuestro entorno. Si no somos capaces de responder a esos cambios estamos abocados a desaparecer. En estos casos siempre recuerdo el modelo de curva sigmoidea de Charles Handy y el salto que deben dar las empresas de una curva a otra.

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Y sin duda, todo cambio, cualquier impacto sistémico que se produzca en una organización/empresa ha de estar centrado en las personas, no sólo como objetivos de ese cambio, sino también como causantes del mismo.

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Galicia presenta su RIS3

El pasado martes 25 de marzo se presentó oficialmente la Estrategia de Especialización Inteligente de Galicia 2014-2020, la Estrategia RIS3 Galicia. Esta hoja de ruta coordinada por la GAIN (Axencia Galega de Innovación) y avalada por Mineco y por la UE, se enmarca en la especialización y desarrollo de las capacidades regionales, buscando una racionalización de las potencialidades y know-how adquirido, y tratando de obtener el máximo retorno posible de los fondos públicos invertidos. Cuenta con un presupuesto total de 1.624M€ para todo el periodo, distribuido de la siguiente manera:

  • Fondos FEDER, FSE, FEADER, FEMP y Fondos Propios: 936M€ (57,6%).
  • Mobilización de Capital Privado……………………………….: 468M€ (28,8%).
  • Retorno H2020 y otros programas……………………………: 120M€ (  7,4%).
  • Fondos JESSICA, JEREMY y BEI:…………………………….: 100M€ (  6,2%).

La primera parte de este estudio consistió, como parte inherente al desarrollo de las Estrategias RIS3, en un diagnóstico del universo empresarial y de conocimiento del territorio, con el fin de desarrollar posteriormente la hoja de ruta sobre la que se desarrollará esta Estrategia. Este diagnóstico se muestra representación en el DAFO siguiente:

DAFO

Fuente: Estratexia de Especialización Intelixente de Galicia (Xunta de Galicia)

A partir de lo anterior, se comenzó a diseñar la Estrategia RIS3 Galicia, estableciéndose una serie de retos objetivo sobre los que se articularían los ejes, programas e instrumentos de actuación que permitirán alcanzarlos en el periodo 2014-2020. El planteámiento básico era encontrarse alineado con la estrategia de H2020 de no centrarse en sectores concretos, sino en retos tangenciales comunes a diferentes sectores, incrementando por tanto su impacto y efectividad. Los retos definidos finamente son los siguientes:

1.- Nuevo modelo de gestión de los recursos naturales y culturales basado en la innovación.

El objetivo es modernizar y poner a la vanguardia tecnológica los sectores tradicionales gallegos a través de la introducción de innovaciones que incidan en la mejora de la eficiencia y el rendimiento en el uso de los recursos encógenos y su reorientación hacia usos alternativos con mayor valor añadido en actividades energéticas, acuícolas, farmacológicas, cosméticas, alimentarias y culturales.

Galicia ha sido una región tradicionalmente ligada al sector primario, representando a día de hoy un notable peso en la economía y el empleo (un 7% del total). Aumentando el zoom, se han analizado los principales sectores sobre los que se debe prestar atención y desarrollar las prioridades y líneas de acción correspondientes para garantizar su competitividad y crecimiento, potenciando sus ventajas competitivas.

2.-Nuevo modelo industrial basado en la competitividad y el conocimiento.

Este reto trata de aumentar la intensidad tecnológica de la estructura industrial de Galicia a través de la hibridación y las tecnologías facilitadoras esenciales (TFE), para potenciar la generación de conocimiento que posibilite la generación de nuevos mercados y oportunidades, así como una mayor diversificación. Fundamentalmente se centrará este reto en el sector de la automoción, naval y textil -muy arraigados en Galicia-, junto con los sectores auxiliares relacionados con los anteriores, como el metal, maquinaria, logística, minería, etc.

3.- Nuevo modelo de vida saludable cimentado en el envejecimiento activo de la población.

Su meta es posicionar Galicia en el año 2020 como la región líder en el Sur de Europa en cuanto a oferta de servicios y productos intensivos en conocimiento relacionados con un modelo de vida saludable, garantizando una mejor calidad de vida y bienestar de las personas. El envejecimiento progresivo de la población, junto con una importante dispersión demográfica, son indicadores característicos de Galicia que muestran una importante ventana de oportunidad para generar nuevo conocimiento que pueda ser exportado fuera de nuestras fronteras.

 

Los programas asociados a estos retos se clasifican en las siguientes 4 categorías nucleares o programas marco:

a) Peme Innova. Los programas estarán orientados a fomentar la generación, transmisión y absorción de conocimiento por parte de las pymes gallegas de cara a mejorar sus competencias y, como consecuencia, su competitividad en una marco global.

b) Innova en Galicia. Se pretende en este caso atraer capital privado que permita la puesta en marcha de iniciativas innovadoras, utilizando como palanca la inversión pública.

c) Galicia Transfire. Su objetivo es crear canales de transferencia de conocimiento desde los centros tecnológicos y de desarrollo, así como también acelerar su puesta en mercado.

d) Emprendemento Innovador. Cuenta con dos programas específicos para potenciar el emprendimiento innovador, tratando de catalizar la puesta en marcha de nuevos proyectos o mejorar su posicionamiento en el mercado.

A continuación se muestra un cuadro resumen de todo lo comentado, incluyendo los programas de cada una de estas categorías o programas marco:

ris3

Aunque los fondos estructurales se pondrán en juego a partir de 2015, este año ya se están realizando acciones desde la GAIN en el marco de la RIS3, como la próxima convocatoria de Unidades Mixtas de Innovación en Galicia que se presentará a finales de este mes de mayo.

En próximos post iré desgranando un poco más detalladamente los retos, las prioridades asociadas y las líneas de acción específicas definidas, al amparo de esta Estrategia RIS3, sobre el que se desarrollará el mapa de ayudas de Galicia para el periodo 2014-2020, con una clara orientación hacia las pymes, que podrán acceder al 75% de los programas.

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Situación de la innovación en Galicia

Tal y como recoge el Informe Cotec 2013, la competitividad de un país se apoya fundamentalmente en su inversión en investigación y desarrollo tecnológico, en su esfuerzo para conseguir un capital humano capacitado para adquirir conocimientos y desarrollar tecnologías de cualquiera de sus formas, y en la existencia de un tejido empresarial que sea capaz de aprovechar las fuentes de conocimiento y tecnología a su alcance para producir productos y servicios novedosos que tengan aceptación en el mercado global.

A partir de estos principios básicos comúnmente aceptados, las diferentes administraciones públicas desarrollan las diferentes estrategias de innovación, que permitan el fortalecimiento y desarrollo del sistema ciencia-tecnología-empresa.

Dentro de este contexto, en el que se puede citar el programa Horizonte 2020 europeo, o la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación 2013-2020, la Comisión Europea ha fijado una estrategia específica de desarrollo regional, basada en una especialización inteligente, que permitirá potenciar sus puntos fuertes y conocimiento adquirido a lo largo del tiempo. Este programa, conocido como “Estrategias de Investigación e Innovación para la Especialización Inteligente” (RIS3), se desarrollará en el periodo 2014-2020 y cuenta con un presupuesto estimado de 1.600 millones de euros en base a tres retos fundamentales: la gestión innovadora de los recursos naturales y patrimoniales, la mejora de la competitividad y la diversificación de la industria, y el relacionado con la vida saludable y envejecimiento activo.

Este trabajo de identificación y definición de las áreas de conocimiento se ha llevado a cabo a través de diferentes alternativas de especialización, como la modernización a través de la incorporación de nuevas tecnologías, la transición desde sectores tradicionales hace áreas más competitivas, la diversificación de actividades a partir de especializaciones existentes y el cambio radical o innovaciones disruptivas que puedan provocar la aparición de nuevos sectores. El resultado ha sido la identificación de diversas prioridades relacionadas con la eficiencia de los recursos, el desarrollo sostenible, los nuevos materiales, o las tecnologías de la información.

El desarrollo de este RIS3 es fundamental para garantizar la competitividad de Galicia en los próximos años, facilitando la generación de nuevo conocimiento de elevado valor añadido a nivel global, así como estimulando la creación de sinergias entre los diferentes agentes implicados, lo que redundará en beneficio de toda la sociedad, gracias a un mejor uso de los recursos públicos y privados en aquellos ámbitos con mayores oportunidades competitivas. Para su elaboración se parte de un análisis de la situación actual, resultado en parte del vigente “Plan I2C 2011-2015”, cuyo objetivo era desarrollar un ecosistema eficiente de I+D+i que permitiera a Galicia competir con garantías en un entorno globalizado.

El objetivo de todas estas políticas es desarrollar un ecosistema eficiente de I+D+i que permita a Galicia competir con garantías en un entorno globalizado. En el año 2012, la intensidad de innovación de las empresas en Galicia (entendida como gastos en actividades innovadoras sobre la cifra de negocios), se situaba en el 0,93%, por encima del 0,84% nacional, lo que representa un importante esfuerzo en el aumento de la competitividad y mejor posicionamiento de sus empresas. Sin embargo, la relación de gasto total en I+D sobre PIB en Galicia se sitúa en 0,87%, muy por debajo de la media nacional de 1,30%, y en continuo descenso desde el año 2008, momento en que alcanzó un máximo del 1,04%.

Esta situación se ilustra también en el Regional Innovation Scoreboard 2014, publicado recientemente por la Unión Europea, donde sitúan a Galicia dentro de las regiones con intensidad de I+D general moderada, con índices en general significativamente por debajo de la media europea, siendo particularmente significativo el índice de pymes que realizan actividades de I+D in-house, que se sitúa a Galicia a la cola de la Unión con un valor por debajo de la mitad de la media europea (0,227).

Según los últimos datos de la Agencia Tributaria correspondientes al ejercicio 2011, Galicia ha declarado 4M€ en deducciones fiscales por este ámbito (un 1,4% del total nacional, cuyo 78,4% corresponde a Catalunya y a la Comunidad de Madrid), situándose en la zona de intensidad media. Por otro lado, según el Informe anual CDTI 2012 -organismo que gestiona casi la mitad del total de lo financiado por el sector público al ámbito empresarial-, el número de propuestas realizadas desde Galicia fueron 58 (un 4,7% del total), a pesar de encontrarse en una región de convergencia que contaba con una mayor dotación presupuestaria (junto con Andalucía), canalizada a través de las ayudas FEDER Innterconecta. El sistema no se encuentra pues alineado del todo con la realidad empresarial, o en su defecto, existe todavía cierto desconocimiento de su existencia y funcionamiento.

Con el fin de estimular la iniciativa privada en el área de I+D+i, el actual sistema de financiación, -a través tanto de vías directas como indirectas-, tiene un notable impacto a la hora de poder superar el conocido death valley, lugar en el que mueren muchos proyectos o incluso organizaciones por falta de recursos propios para poder afrontar con garantías todo el proceso innovador, desde la generación de la idea, hasta su puesta en el mercado. Para ello, las empresas tienen a su disposición un amplio abanico de ayudas públicas, a pesar de la época de crisis económica que estamos atravesando, desde préstamos participativos de ENISA para emprendedores y start-ups, pasando por propuestas europeas en el marco del H2020, convocatorias de I+D como la PID o EEA Grants de CDTI, así como el Conecta Peme de la Gain, o las más orientadas a la producción innovadora, como la Línea Directa de Innovación de CDTI o la convocatoria de Inversiones Innovadoras para el Crecimiento Empresarial gestionada por la Gain, o incluso las de carácter demostrador como LIFE, cuyas nuevas bases se han publicado recientemente.

Por otro lado, la financiación indirecta permite aflorar y optimizar los gastos incurridos en actividades de I+D+i y/o medio ambiente, a través de las deducciones fiscales, la cesión de activos intangibles (conocido como Patent Box), o el reciente Cash-Back, desarrollado en la Ley de Apoyo al Emprendedor, para poder liquidar el crédito fiscal generado a partir del ejercicio fiscal 2013.

Todos estos instrumentos son fundamentales para garantizar la competitividad y desarrollo económico de Galicia, a través de una perspectiva común entre todos los agentes del sistema ciencia-tecnología-empresa implicados. Apalancándose en la generación y transmisión de nuevo conocimiento como mecanismo de diferenciación, junto con la puesta en valor y capitalización de las actividades innovadoras no planificadas y la facilidad de acceso a la financiación para el desarrollo de proyectos de I+D+i, permitirán afrontar con garantías los desafíos de un entorno dinámico y cambiante, en el que la propuesta de valor es un aspecto clave de supervivencia.

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Situación del esfuerzo innovador en Francia

Profundizando en el sistema francés de estímulo a la I+D+i a través de los instrumentos basados en la financiación tanto directa comoindirecta, desarrollados anteriormente, a continuación se analizará su eficiencia y grado de penetración en la industria.

Según el Innovation Union Scoreboard publicado en 2013, Francia se encuadra en la categoría de “Innovation Followers“, ligeramente por encima de la media de la UE-27. Sus puntos fuertes se encuentran fundamentalmente en una elevada cualificación del personal enmarcado en actividades innovadoras (doctorados, tecnólogos, etc.) así como por el potencial de desarrollo en la creación de nuevos mercados y empresas de fuerte carácter innovador, permitiendo ellas compensar la principal debilidad de su sistema, esto es su sistema inversor fuera del marco de I+D+i.

Tomando como referencia el Índice Altran de 2013, el resultado es similar al anterior, ya que Francia ocupa el 6º lugar de potencial innovador, con un índice de 0,676 (este índice representa el grado de aproximación con el país de referencia, en este caso Suecia), viniendo de un 0,696 que tenía en 2012. Asimismo, en cuanto a la inversión del país en I+D con respecto a su PIB, presenta un 2,25% (2,24% en 2012), lo que le deja en un 7º lugar.

Tal y como se refleja en el 8º Eurobarómetro de la Innovación, realizado por AlmaCG, el 32% de las empresas francesas otorgan una importancia fundamental a la innovación como una de las respuestas principales a los desafíos empresariales que presenta la época actual, lo que va en consonancia de los números que presenta el conjunto del país en este ámbito.

El sistema de ayudas indirectas basado fundamentalmente en las deducciones fiscales a la I+D es comúnmente utilizado por las empresas galas; así en este mismo Eurobarómentro se constató que el 64% de los encuestados franceses lo emplean (las micropymes un 47%, las pymes un 66%, las grandes empresas un 74% y más del 92% de los grandes grupos innovadores).

Los últimos datos ofrecidos por el MESR (Ministère de l’Enseignement Supérieur) en relación con la aplicación de las deducciones fiscales (CIR) fue publicado el 17 de julio de 2013 analizando el ejercicio 2011, donde se reflejaba un ascenso hasta las 19.686 empresas y 5.170M€ de deducción. Su crecimiento sigue siendo estable si lo comparamos con las cifras publicadas en mayo de 2012, donde se mostraban los datos correspondientes el año 2010. En ese ejercicio, cerca de 18.000 empresas han aplicado las CIR (un 20% más que en 2008), por valor de 5.050M€.

Como se puede apreciar en la siguiente gráfica, esta tendencia positiva se mantiene desde el inicio de la aplicación de este instrumento, aunque bien es cierto que el ritmo de crecimiento va siendo ligeramente asintótico, tanto en el número de declarantes como de beneficiarios (en el que se eliminan las empresas filiales de los grupos con cuentas consolidadas):

Evolucion_decla_benefEn cuanto a la financiación externa para el desarrollo de proyectos de I+D, se ha evidenciado que presentan un impacto más significativo en las empresas francesas que la media europea; en relación con ello, en la encuesta realizada con motivo del 8º Eurobarómentro, el 50% de las empresas declararon un aumento en los trabajos de I+D en comparación con el 41% del resto de países encuestas. El 66% aumentó del volumen de negocio en nuevas ofertas (contra el 59%). El 70% afirmo un aumento en el número de innovaciones que llegan al mercado (mientras que el resto de países presenta un 60%). La reinversión directa en I+D y patentes son otras dos variables importantes para las empresas francesas, presentando un impacto más relevante que para las empresas encuestadas en el resto de países (40% frente al 36%).

Según el informe publicado en octubre de 2012 por BPIFrance, en el año 2011 se invirtieron 1.250M€ en 844 pymes, lo que supone un incremento de un 12% con respecto a 2010, que presentó un gasto total en I+D de 44.628M€ (según informe de INSEE). Otro dato revelador es el que arroja el informe de julio de 2012 de OSEO, así como en su página web, constatando que se han financiado proyectos de 84.000M€ por un valor total de 31.000M€ (un 5% más que en 2010), cerca de 2.000M€ para proyectos de I+D, 9.000M€ para inversiones, 12.000M€ para financiación junto con inversores privados y otros 8.000M€ en créditos financieros.

Conclusiones

A partir de todo lo anterior, se puede concluir que el sistema nacional de I+D se encuentra plenamente integrado e interiorizado en la industria, mostrándose como un sistema dinámico que busca dar respuesta a las necesidades empresariales, si bien presenta en ocasiones problemas operativos y de aplicación del mecanismo, así como la imposibilidad de considerar en este terreno las actividades de innovación tecnológica, a día de hoy sin apenas instrumentos realmente eficaces para su fomento.

Con todo, Francia sigue mostrándose como un país de referencia en materia de generación de conocimiento, con un progresivo aumento en el número de empresas que acceden al sistema, en el número de proyectos que son financiados y en las ventajas que aporta la utilización de estos recursos.

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Análisis de la situación innovadora en España

En los últimos años hemos asistido a una fuerte divulgación de la llamada “cultura innovadora” como solución a los retos que se planteaban en la época actual; en la época de bonanza, cada administración fue estableciendo sus políticas de colaboración público-privada con el fin de estimular el desarrollo de nuevas soluciones que pudieran generar soluciones diferenciadas y, por supuesto, figurar en el mapa con sus ratios e indicadores de inversiones en materia de I+D+i. Así, entre 2000 y 2008 el gasto en I+D+i fue creciendo a un ritmo superior al 10% anual, en la misma medida que lo hacía el gasto público, que buscaba –sin éxito, por otra parte- estimular la inversión privada en innovación (de hecho, el gasto privado en I+D ha estado siempre entre 51 y el 56%).

Analizando los diferentes indicadores, el panorama es más que preocupante. Decenas de parques tecnológicos malviven o se encuentran desiertos después de inversiones públicas más que importantes, la política de ayudas públicas es cada vez más escasa y poco atractiva para unas empresas que no tienen liquidez (se ha pasado de 8.203M€ en 2009 a 5.563M€ en 2013), y éstas a su vez consideran la innovación en muchos casos más como una fuente directa de ingresos (uno de los daños colaterales que tuvieron en muchos casos las subvenciones y una mala política de sensibilización) que como una medida de contribución al riesgo, mientras que las universidades siguen desconectadas de la industria al no existir un sistema engranado eficaz ciencia-tecnología-empresa.

Según el Informe COTEC 2013, el gasto en I+D se sitúa en 2011 en el 1,33% del PIB, con una participación privada del 56% (si recordamos la Cumbre del Consejo Europeo de Lisboa del año 2000, los objetivos a alcanzar en el año 2010 para la UE se proponía aumentar las inversiones en I+D del 1,9% del PIB de entonces hasta el 3%, así como fomentar la inversión privada hasta el 75%), comprobando que los objetivos marcados siguen siendo inalcanzables para España, además de ver como la tendencia se agrava y se aleja a partir de los años 2009 y 2010 por motivo de la crisis, algo que no ocurre con Alemania, Francia, Reino Unido o Italia, por ejemplo.

En el año 2010, las empresas españolas ejecutaron un gasto en I+D equivalente al 0,72% del PIB (en la UE-27, éste fue del 1,17%, y en la OCDE del 1,58%). Los datos no son pobres únicamente en cuanto a la intensidad de la I+D ejecutadas, sino también en su calidad, como se evidencia en el número de las patentes triádicas (las concedidas con efectos conjuntos en las oficinas de patentes europea, estadounidense y japonesa) registradas en 2010 por empresas o centros españoles, un 1,27% del total de las registradas en la UE-27 y el 0,50% de la OCDE.

En el mismo sentido, y tomando como base el número de artículos científicos por millón de habitantes, la cifra se sitúa en 1.539, muy lejos de los 4.208 de Suiza, que ocupa el primer lugar mientras España ocupa el número 20.

Actualmente, el objetivo definido en el marco Europa2020 consiste, en este ámbito, en llegar al menos al 3% del PIB en gasto de I+D+i, al haberse comprobado que el plan del Consejo de Lisboa no se ha cumplido. De momento, no hay motivos para el optimismo.

En materia de innovación, los datos no son mejores. Según el denominado índice sintético de innovación, que muestra una visión general del nivel agregado de innovación de cada país, España ocupa el puesto número 20 considerándose “innovador moderado” con una tasa de crecimiento del 0,9% y un valor final en 2012 de 0,407, lo cual apenas alcanza el 75% de la media de la UE-27, que se sitúa en el 0,544.

Esta desaceleración del esfuerzo innovador en España tiene reflejo en el índice de competitividad publicado por el Institute for Management Development (IMD), en el que España ocupa el puesto 39, cayendo desde el número 35 en el que se encontraba en 2011. También refleja esta tendencia el índice Altran de 2013, con un índice de 0,525 ocupando el puesto 12, uno peor que en 2012, considerándose un país de capacidad media de innovación. Correlacionando este índice con el % de inversión en I+D con respecto al PIB se puede apreciar como España está en el vagón de cola de los países con capacidad media de innovación, pero con un evidente potencial de mejora de su cifra de inversión en I+D dada su capacidad innovadora, tal y como se muestra en el siguiente gráfico:

IAltran-InvPIB

Sin duda es desalentador escuchar cómo hay proyectos que no son desarrollados porque llevarlo a cabo “les supondrá un coste” o porque no son financiados en su totalidad. ¿Significa que las empresas no pueden realmente llevarlo a cabo? O por el contrario ¿significa que no creen que realizarlo con éxito suponga dar un salto cualitativo en su posicionamiento en el mercado? ¿O simplemente es una consecuencia de que no hay un adecuado sistema de comunicación entre los agentes del ecosistema de I+D+i que muestre las oportunidades que representa su desarrollo?

En cualquier caso, todos los miembros del sistema ciencia-tecnología-empresa se necesitan y complementan, y se deben tender los puentes necesarios para lograr una colaboración estable y más estrecha, ya que de esa manera se podrán dirigir los esfuerzos de manera más eficiente, se minorarán los riesgos técnicos y económicos asociados, y se trabajará de forma más estructurada y abierta, contribuyendo todo ello a mejorar el posicionamiento del país y, de forma extensiva, a la sociedad en su conjunto. Por tanto, se puede concluir que en materia de I+D+i queda mucho por hacer y, que existen los mimbres para poder salir de la situación tan delicada por la que estamos transitando en la actualidad; es necesario orientar y alinear los agentes implicados para dirigir los esfuerzos en la dirección adecuada.

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