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Las 5 condiciones de la victoria

Después de muchos meses alejado del mundo digital, vuelvo a esta ventana para compartir el clásico de Sun-Tzu, “El arte de la guerra” -uno de los libros de referencia del marketing estratégico-, donde establece 5 condiciones necesarias que deben cumplirse para poder lograr imponerse sobre los adversarios -competidores- en la batalla -mercado-. Aunque a estas alturas en algunos casos se trata de algo superado y que muchas circunstancias ya no pueden explicarse con este libro, todavía tiene notable vigencia y sigue siendo de lectura obligada. Veamos cuáles son estas 5 premisas:

“Ganará aquél que sepa cuándo luchar y cuándo no luchar”.

La observación y el análisis es fundamental. A la hora de entrar en un nuevo mercado se debe delimitar no solamente el dónde, sino también el cuándo. Elegir el momento adecuado es tan importante como las batallas a las que ir, tratando de gestionar adecuadamente los recursos disponibles en la organización, la duración y su intensidad. Analizar cuándo librar la batalla, cuando retirarte y qué medios se ponen en juego son aspectos cruciales para garantizar el éxito, junto con la información que se debe extraer del campo de batalla y de los adversarios.

“Ganará aquél que sepa cómo manejar fuerzas tanto superiores como inferiores”.

Cuando se diseña la estrategia, además de tener presentes los recursos internos es necesario contar con el tamaño y el poder de los adversarios. Tener esa capacidad de saber cuándo ponerse a la defensiva y cuándo pasar al ataque -sin subestimarlos- es sinónimo de efectividad en la batalla.

“Ganará aquél cuyo ejército esté animado por el mismo espíritu en todas sus filas”.

Mantener el foco, a todo el equipo alineado, coordinado y motivado son aspectos esenciales para poder llevar a cabo los trabajos con la mayor garantía de éxito. Y por supuesto todo ello debe partir de la alta dirección y transmitirse a toda la organización. Debe existir una implicación de las diferentes áreas de la organización, y deben caminar al unísono.

“Ganará aquél que, habiéndose preparado, espere a pillar por sorpresa al enemigo”.

Por un lado, es esencial -y en la actualidad adquiere todavía más importancia si cabe- conocer perfectamente el mercado, las necesidades, la oferta existente y su dinamismo, así como tus propias capacidades, virtudes y limitaciones; con ello se podrán desarrollar estrategias sólidas que permitan alcanzar el éxito, elaborando también los correspondientes planes de contingencia necesarios para afrontar posibles cambios del “campo de batalla”. Por otro lado, gracias a este profundo trabajo de discernimiento, es posible diseñar nuevas propuestas de valor -encontrar nuevos océanos azules- que eviten una feroz confrontación con múltiples y poderosos adversarios.

“Ganará aquél que posea capacidad militar y cuyas acciones no se vean interferidas por las del soberano”.

No se deben permitir injerencias ni cambios de última hora, una vez que se ha fijado el plan y comienza su ejecución. La cadena de mando se debe mantener y los cambios debidos a caprichos o impulsos de terceros (ni incluso de la alta dirección) no se deben tener en consideración, al menos a priori. Se debe respetar el plan y confiar en sus responsables, que son los que cuentan con toda la información y han liderado el diseño de la estrategia.

“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.”

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Innovación 6.0 El fin de la estrategia

El libro “Innovación 6.0 el fin de la estrategia” escrito por Xavier Ferrás y publicado por Plataforma, es una oportunaInnovacion_60 reflexión sobre la creciente importancia que la innovación está adquiriendo en la empresa, y de cómo el propio concepto se ha ido moldeando y adquiriendo nuevos significado. Se trata de un breve recorrido a través de las sucesivas “mutaciones” que la innovación ha sufrido en el seno de la empresa para poder entender su posicionamiento estratégico actual.

Realmente no se puede restringir este recorrido únicamente a un momento determinado, sino que en el propio ciclo de vida de la empresa puede encontrarse cualquier estado que Xavier cita en su interesante libro.

Innovación 1.0: “El óvulo tecnológico”

En la primera inclusión de la innovación en la empresa, ésta se orienta de forma planificada únicamente a un mercado homogéneo y constante, a través de los recursos limitados de un departamento de I+D, que se encuentra al margen de la estrategia empresarial. No se contempla cómo una opción de crecimiento o diferenciación.

Innovación 2.0: “La irrupción del mercado”

A medida que el mercado se vuelve más complejo, crece la necesidad de evitar la indiferenciación y la búsqueda de nuevos océanos azules se va haciendo más necesaria. De esta manera se produce una primera conexión entre el área de I+D y el resto de la organización. En este punto se trata del área de marketing.

Innovación 3.0: “La empresa como sistema innovador”

La empresa ha interiorizado la importancia de la innovación de forma que se convierte en una realidad transversal a la empresa, trascendiendo de la tensión dinámica entre las fuerzas de empuje de la tecnología y las de arrastre del mercado. De esta manera descubren que las oportunidades pueden venir de cualquier ámbito de la organización, y por supuesto esto incluye a su capital humano.

Innovación 4.0: “Los tentáculos de la innovación abrazan la cadena de suministro”

Hasta este momento la empresa había introducido lo que el profesor Henry W. Chesbrough denominó innovación cerrada, ya que esta comenzaba y terminaba en la propia empresa, sin que hubiera apenas contacto con el exterior. Sin embargo en esta etapa las fronteras comienzan a ser más permeables y se comienza a interactuar con el entorno, en este caso a lo largo de la cadena de suministro. Estos se comienzan a considerar aliados y van creándose sinergias que redundarán en mejores resultados para la empresa. Se producen alianzas con clientes y proveedores.

Innovación 5.0: “Innovación abierta”

A medida que las fronteras se vuelven más permeables, ,a relaciones ya no se limitan únicamente a la cadena de suministro, sino que entra en juego la adquisición de licencias entre empresas de diferente ámbito y de otras cadenas de valor. Las ideas que la empresa decide no llevar a proyecto puede cederlos o crear spin-off que puedan desarrollarlas.

Innovación 6.0: “La era de la innovación cultural”

Es el último estadio de la innovación. Hasta entonces, la innovación se ha restringido fundamentalmente al ámbito tecnológico, como palanca de nuevos productos, servicios o procesos. Sin embargo, en la actualidad se ha convertido en un sistema tridimensional que abarca todas las dimensiones de la realidad. Debe incorporarse al ADN de la sociedad como base de progreso y desarrollo. En un mundo gobernado por las ideas y dinamismo en su plasmación, es un aspecto vital para embarcarse con mínimas garantías de éxito.

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La política industrial post-crisis. ¿Es necesario volver a lo tangible? (III)

En este tercer y último post de la serie coescrita junto con @colombs y copublicado en http://www.innovandus.com, se realiza un repaso de algunos de los ejemplos más relevantes en materia de política industrial así como una batería de conclusiones acerca de lo comentado a lo largo de toda la serie. 

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Ejemplos prácticos de las políticas industriales

Clústeres

Es la tendencia de las empresas de un determinado sector a concentrarse geográficamente. El comportamiento de las empresas agrupadas a nivel local ha sido estudiado desde hace algún tiempo en base del modelo de Porter  y han estado presentes como una herramienta de política para los gobiernos.

Las iniciativas políticas para fomentar las agrupaciones de empresas son ahora comunes, tanto a través de políticas horizontales como específicas.

Su objetivo reside en lograr ventajas competitivas a través de una concentración geográfica, que pueda ofrecer economías de escala, generación de sinergias así como atraer el interés de empresas e inversores.

La agrupación de empresas puede reducir los costos unitarios de los servicios técnicos prestados a los miembros de la agrupación. Es más sencillo establecer acuerdos de colaboración para poder regular demandas y recursos, además de facilitar el flujo de ideas e información. Se pueden implantar metodologías de innovación abierta para llevar a cabo proyectos y actividades de I+D+i de forma más eficiente, generar nuevas spin-off y start-ups, etc.,

El interés por la creación de los clústeres se cimenta en torno a tres ventajas fundamentales: Productividad e innovación, efecto demostrador y la creación de empresas.

Algunos ejemplos pueden encontrarse en Silicon Valley, Cambridge, Sophia Antipolis, etc.

Como referencia en agosto del 2012 finalizó TACTICS un proyecto a nivel europeo bajo la iniciativa Pro Inno Europe INNO-NETS y coordinado  por algunas de las organizaciones nacionales de innovación punteras enfocado a la mejora de las políticas y acciones practicas de los clusters. Entre sus publicaciones destaca un conjunto de guías para cubrir los seis objetivos básicos del proyecto agrupados en torno a la creación de clústeres excelentes y a su aprovechamiento. Para ver más sobre la actualidad de los clusters a nivel europeo se puede visitar la web del Observatorio Europeo de Clusters.

En el Business Report del mes de Julio de la revista MIT Technology Review, justamente se plantea en el artículo de Antonio Regalado In Innovation Quest, Regions Seek Critical Mass  (en castellano aquí¿Cómo es posible convertirse en el próximo centro de atención tecnológico?, una de las conclusiones del artículo deja una buena base para el debate o incluso un nuevo post. ¿Son los gobiernos los que pueden inclinar la balanza hacia un cluster/región u otro, o son las empresas que puedan materializar las tecnologías / tendencias en oportunidades de negocio rentables?.

Promoción de la inversión

Los efectos beneficiosos de la inversión extranjera directa son múltiples y muy diversos: la expansión de la capacidad productiva, la creación de empleo, la mejora del capital humano, la innovación y la difusión de tecnología y el desarrollo empresarial.

Además, los beneficios pueden extenderse de las empresas multinacionales a las empresas locales y resultar en el crecimiento de la productividad para la economía del país ejerciendo un efecto tractor.

Casi todos los gobiernos de hoy en día tienen políticas para atraer a los inversores internacionales. Los países apuntan cada vez más las inversiones internacionales en las industrias de alta tecnología de fabricación, tales como la electrónica, equipos de telecomunicaciones, productos farmacéuticos, la industria aeroespacial y de automóviles y en el conocimiento y en servicios de obra, como los servicios empresariales y telecomunicaciones. Los países también tienen cada vez más en cuenta la creciente fragmentación internacional de las cadenas de valor y poner en práctica un enfoque más funcional “basado en tareas”, dando prioridad a los laboratorios de I + D, o de la sede y de otros centros de decisión.

Contratación pública

En los últimos años, las administraciones han impulsado el procedimiento de la contratación pública de innovaciones como herramienta para fomentar la puesta en marcha de proyectos de I+D+i. Constituyendo una de las políticas del lado de la demanda.

Gracias al posicionamiento, demanda estable y dinamizador de la I+D+i, la administración debe estimular la puesta en marcha de nuevos proyectos y convertirse en generador de demanda de los resultados de estos proyectos, de forma que por un lado contribuya  a la rentabilidad de la iniciativa privada y por otro lado generar interés por parte de la sociedad en implantar y apostar por nuevos desarrollos. Con ello, también se minoran los problemas de la financiación de las iniciativas innovadoras.

El concepto de fomento de la innovación mediante la contratación no es nuevo y algunos países han aplicado políticas de adquisiciones tecnológicas activas durante décadas. La contratación pública, por ejemplo, ha sido determinante en la aparición de diversos sectores de alta tecnología en los Estados Unidos, Japón y Francia. En estados unidos es emblemático el programa SBIR (Small Bussiness Innovation Research Program) introducido en 1982 ya que ha servido como ejemplo a los demás países. Sin embargo, el potencial de la contratación pública ha recibido un impulso renovado. Por ejemplo, el Reino Unido ha buscado activamente la integración de las adquisiciones para la innovación en el gobierno desde 2003. Y Alemania ha creado un nuevo Acuerdo sobre Contratación Pública de la Innovación por la que seis ministerios federales promoverán la contratación innovadora.

Tal y como se puede ver a continuación, la mayoría de los países están tratando de utilizar la contratación para la innovación mediante una variedad de instrumentos duros y blandos:

What-practices-are-used-to-promote-innovation_OECD

En España, existe un mecanismo que ha ido tomando relevancia en los últimos años, más recientemente después del impacto de la Ley de Economía Sostenible dentro de la Ley de Contratos del Sector Público, donde se modifica el marco normativo para compras especiales de alto carácter innovador.

Dichos mecanismos de compra pública innovadora constituyen una vía diferente para adelantar soluciones más avanzadas al sector público que las que hay disponibles en el mercado.

Está incluida dentro del proceso de contratación pública y se inspira en la compartición por parte de la administración pública y las empresas, de los riesgos que supondría desarrollar tecnologías innovadoras no existentes en el mercado. Esto indudablemente genera un efecto tractor en ciertas industrias intensivas en I+D.

Fomentar el crecimiento “verde”

Un cuarto ejemplo de las políticas industriales en la acción es el crecimiento “verde”. Como hemos visto, muchos países de todo el mundo están adoptando un paquete de políticas horizontales y selectivos a lo largo de diversas líneas enmarcadas en este principio. En algunos mercados, como el transporte o la energía, existen importantes barreras de entrada que limitan y dificultan la entrada de nuevos actores, además de considerables incertidumbres acerca de la viabilidad y tiempos de retorno de las inversiones.

Esto puede ser un obstáculo especialmente importante en el sector de la energía, donde los altos costos de capital de inversión hacen que sea muy difícil la entrada de nuevos inversores en nuevas tecnologías.

En este punto es donde debe incidir las políticas desarrolladas, tratando de asegurar que los procesos de selección competitiva basada en la contención de los costes y selección de proyectos que mejor sirvan a los objetivos de política pública, sin favorecer a los operadores tradicionales o proporcionar nuevos oportunidades de negocio. Por ello, es fundamental garantizar una evaluación rigurosa de los efectos de las políticas.

Otra dimensión a las políticas industriales en el área de crecimiento verde es cómo los gobiernos pueden asegurar mejor que su país puede capturar el valor de la innovación ecológica en los ámbitos nacional, regional y local. En una economía global altamente interconectada, las empresas y los gobiernos tendrán que tomar decisiones y establecer prioridades para las áreas en las que pueden alcanzar la excelencia y la masa crítica.

Conclusiones

En el documento se propone una nueva tipología basada en la orientación de la política y el dominio de la política.

Por lo tanto, la orientación de la política industrial puede ser horizontal o selectiva, a pesar de que se reconoce que algunas políticas llamados horizontales pueden ser selectivo, ya sea en su aplicación o su impacto.

Las políticas selectivas pueden ser diseñados para centrarse en determinados sectores, tecnologías o “tareas” (etapas de la cadena de valor) o alguna combinación de los tres.  Políticas industriales activas de este tipo pueden ser estratégica o defensiva / reactiva.

Mientras tanto la dirección a los desafíos del entorno económico, las políticas de defensa / reactiva suelen ser impulsados por consideraciones a corto plazo  y pueden ser más propensos a la influencia política.

Estas políticas tienen más probabilidades de tener éxito si hay pruebas sólidas del fracaso del mercado, unas condiciones apropiadas y una estrategia de salida clara.  Los enfoques más estratégicos para la política industrial se pueden caracterizar  de acuerdo a si son las ventajas comparativas de seguimiento o de la ventaja comparativa en desarrollo (o, equivalentemente, si la ventaja comparativa está abierta o latente), y de acuerdo a si el país o industria es el modo incatch-up o en la frontera.

Esta clasificación de dos vías ofrece una idea de enfoques de la política industrial para los sectores y tecnologías en diferentes etapas de madurez y de países en diferentes etapas de desarrollo.

Una lección que se desprende es que un solo tamaño no sirve para todos.

En cuanto a la tipología de acuerdo con el ámbito de la política, el documento propone un marco basado en la contabilidad del crecimiento, distinguiendo los instrumentos de la política industrial en función de si operan principalmente en los mercados de productos, en los mercados de factores, o en los sistemas y las instituciones necesarias para hacer un caballeros juntos y coordinar todos los mercados.

Esta clasificación paralela cuidadosamente la evolución del pensamiento (trazada en la Sección 5) acerca de la justificación de las intervenciones de política industrial, que ha pasado de un enfoque tradicional, basado en gran medida de intervención en el mercado de productos (subvenciones a la producción, la propiedad estatal, la protección arancelaria), a través del mercado de fallos corrección de impuestos y subsidios que operan principalmente en los mercados de factores (incentivos a la I + D, subsidios de capacitación, subsidios de inversión, ayuda para el acceso a la financiación) a un enfoque en las intervenciones que ayudan a construir sistemas, creación de redes, el desarrollo de instituciones y alinear las prioridades estratégicas.

Los acontecimientos recientes en la teoría y práctica de la política industrial sugieren que es posible encontrar una justificación teórica para un gobierno
papel y estos argumentos tienen en todo caso ha fortalecido por la crisis económica.
Sin embargo, existen importantes dificultades prácticas, sobre todo el riesgo de fracaso del gobierno, incluidos los importantes requisitos de información, el riesgo de captación de rentas y el uso potencial de las políticas industriales para los objetivos proteccionistas.

A menos que se resuelvan estos problemas, los enfoques tradicionales de la política industrial parecen destinados al fracaso, y el registro histórico no ha sido amable.

Entonces, ¿qué pueden hacer los gobiernos “más allá de la política industrial”, con el fin de evitar los errores del pasado de moda, selectiva-reactivo, producto subsidio del mercado centrado variedad de la política industrial? Medidas “horizontales” siguen siendo la mejor forma hacia adelante, pero se reconoce que puede haber algunos aspectos de la política en las decisiones estratégicas necesitan ser hechas.
El consenso es que los riesgos asociados a la política industrial selectiva, estratégica pueden ser minimizados a través de una forma “suave” de la política industrial, basada en una función de coordinación más facilitador para el gobierno, de acuerdo con el enfoque de sistemas se describen en este documento.

El objetivo de la política de “suave” industrial es el desarrollo de formas de gobierno y la industria trabajen juntos para establecer las prioridades estratégicas, se ocupan de los problemas de coordinación, permite la experimentación, evitar ser capturado por los intereses creados y mejorar la productividad.

Aunque no es inmune a los peligros de la falla del gobierno, tal enfoque, si se diseña e implementa cuidadosamente, tiene muchas más probabilidades de éxito que las intervenciones de política industrial selectiva-defensivos costosos y distorsiones del pasado.

El artículo explora algunas iniciativas recientes en materia de política racimos, promoción de inversiones, la contratación pública y el crecimiento verde, todos los cuales tratan de reflejar los elementos de la nueva forma de pensar en su enfoque.
Un mensaje claro a surgir la necesidad de un mejor seguimiento y evaluación de las iniciativas de política industrial.

Muchos comentarios llaman la atención sobre la falta de datos sistemáticos de evaluación, en particular para el tipo de intervención adoptada en países de la OCDE. La transparencia, el seguimiento y la evaluación y el intercambio de experiencias a través de las áreas de política y entre los países ayudarán a evitar peligros en el futuro. En un momento en que muchos países de la OCDE han puesto en marcha políticas para promover nuevas fuentes de crecimiento a través de medidas del lado de la oferta, en un contexto de restricción fiscal, existe una necesidad urgente de políticas a evaluar cuidadosamente con un marco coherente.

Idealmente, la planificación para el seguimiento y la evaluación debe comenzar en el tiempo de la política, está siendo formulada. Al decidir las prioridades de evaluación, la atención debe centrarse en las políticas selectivas e incluyen tanto medidas reactivas y estratégicos, lecciones distintivos específicos de la respuesta a la crisis de los de aplicación más general.

También hay una necesidad particular para más evaluación de la estrategia industrial, o paquetes de medidas, así como el enfoque más tradicional en instrumentos específicos. Esto requiere un enfoque ecléctico y es probable que incluya una combinación de la investigación cuantitativa y cualitativa, a la que la OCDE está en condiciones de contribuir.

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Foto: Luiz Navarro, distribuida bajo licencia CreativeCommons

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La política industrial post-crisis. ¿Es necesario volver a lo tangible? (II)

Segunda parte de la reflexión sobre las políticas industriales a partir del paper Beyond Industrial Policy” publicado por la OCDE, realizada conjuntamente con mi querido compañero Alfredo Colombano (@colombs) publicado también en su interesante blog http://www.innovandus.com. Espero que sea de vuestro interés.

Horno 3
Análisis comparativo entre la madurez de la industria y la orientación de las políticas

A partir de lo comentado en el post anterior en cuanto a las diversas tipologías de políticas industriales que se pueden dar, el paso siguiente es identificar las variables externas fundamentales para poder analizar qué tipo de tipología es la más conveniente. Una de las herramientas de análisis es la utilización de la matriz de Livesey en la que se compara la situación del país con la del estado del sector a nivel global para diferentes estados del ciclo de vida, a saber, despegue-crecimiento-madurez-declive.

matriz_Livesey

A partir de la matriz de Livesey se pueden establecer y las diferentes políticas definidas en el post anterior, estudiar la idoneidad de desplegar políticas horizontales o específicas, y dentro de estas últimas, estratégicas o defensivas. A continuación se detallan cada una de las áreas identificadas:

  1. Los sectores se encuentran en la etapa de despegue tanto en el país como a nivel mundial. Por ello, es habitual desarrollar en este caso una política específica y estratégica, de cara a alcanzar un mejor posicionamiento en el mercado al pasar a las fases siguientes del ciclo de vida.
  2. Los sectores en la industria nacional están en una fase menos desarrollada que el sector global, ya en fase de crecimiento y madurez. En este caso, nos encontramos con un país en desarrollo que tratará de proteger su industria naciente a través de medidas protectoras.
  3. Los sectores en la industria nacional está en la etapa de crecimiento o madurez, estando la industria a escala mundial menos desarrolladas. Esta situación es propia de economías desarrolladas, donde las políticas buscan consolidar sus fortalezas.
  4. Los sectores que se encuentren en la etapa de madurez o declive tanto en el país como en a nivel global. En esta situación lo más conveniente es desarrollar políticas horizontales dado el escaso recorrido que previsiblemente va a tener el sector.

Un ejemplo de este caso son las estrategias de competitividad llevadas a cabo entre 1992 y 2007 para desarrollar las condiciones económicas a nivel general, de forma transversal a todos los sectores, acercándose por tanto a las políticas industriales horizontales puras, aunque bien es cierto que algunos lo hicieron contener elementos sectoriales, por ejemplo, el énfasis en la alta tecnología y avanzado.

  1. El sector en la industria nacional está en la madurez o declive mientras que la industria a nivel global todavía se encuentra en fase de despegue emergente o en crecimiento. Este caso suele darse con sectores implantados en vía de desarrollo en los que el factor mano de obra son muy significativos. Por eso, las políticas industriales más habituales suelen ser del tipo específica defensiva, de cara a tratar de mantener el sistema y retrasar los posibles cambios estructurales derivados de la nueva situación, así como comenzar a adoptar medidas de ajuste que permitan afrontar con mayor seguridad y competitividad los nuevos desafíos creados.Las políticas de protección de las industrias navales, minería y automoción en el Reino Unido pueden son un ejemplo en este punto.
  2. Los sectores donde aún está emergiendo la industria nacional, pero a nivel global se encuentra en declive. Puede haber por tanto oportunidades para que los países puedan adoptar políticas industriales estratégicas, aunque previamente es necesario conocer la causa de esa situación de declive –si es por una demanda en retroceso o si lo es por la aparición de nuevos competidores que están robando cuota de mercado-, ya que determinará el tipo de política específica que pueden llevar a cabo, esto es, estratégica o defensiva.
  3. Los sectores en los que la industria está en fase de creciendo en el país, mientras que a escala mundial se encuentra en declive. Básicamente se pueden hacer las mismas consideraciones que en el caso anterior, aunque en este caso es habitual que se encuentren países en desarrollo que traten de acortar las distancias que les separan de los países desarrollados.

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Foto: Isai Moreno, distribuida bajo licencia CreativeCommons

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La política industrial post-crisis. ¿Es necesario volver a lo tangible? (I)

Una interpretación del paper: “Beyond Industrial Policy”

A partir de la crisis económica de 2008, los distintos gobiernos han estado buscando posibles soluciones a esta grave situación, pudiendo generar nuevas fuentes de empleo y crecimiento económico, una vez que los modelos predominantes en aquél momento se demostraron desfasados y descompasados.

Alto Horno "decorativo"

Este reciente interés por las políticas de estímulo industrial ha abierto la posibilidad de un cambio de los modelos productivos y una mejora de las expectativas en cuanto a la creación de empleo, dinamización de la economía y generación de conocimiento.. Países como Francia, Japón, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, China o India han desarrollado en los últimos años diversas políticas y mecanismos de estímulo al desarrollo industrial con este objetivo.

Citando el caso francés, un ejemplo a mencionar son los Pôles de Competitivité, si bien es cierto que responden a una política regional, al momento de su concepción hacia el 2004, representaban un nuevo enfoque de la política industrial de Francia, haciendo frente a una serie de retos y necesidades de la industria francesa, como la deslocalización y la presión en la exportaciones a causa de las economías emergentes entre otras.

Desde un punto de vista académico, se puede considerar la política industrial  como cualquier tipo de intervención que trata de alterar la estructura productiva a partir de los sectores existentes, con el objetivo de estimularlas y obtener mejores perspectivas de crecimiento económico, tomando como base la definición de Pack y Saggi (2006).

Durante los últimos 30 años, las políticas económicas se centraron fundamentalmente en el desarrollo de sistemas de producción de alto valor añadido, como mecanismo de evitar la commoditización, la inversión en activos intangibles como desarrollo de conocimiento, así como la observación de las necesidades actuales y potenciales de un mercado global que pueda ser satisfecho y, de forma transversal, llevar a cabo soluciones en el ámbito del desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente.

En otros casos la política económica más reciente suele tener un enfoque defensivo en respuesta a el éxito de economías emergentes en términos de amenaza a la competitividad y desafíos en casi todas las industrias y cadenas de valor.

Por esta razón, se desarrollaron sobre todo en los extremos del ciclo de vida de la actividad productiva –tal y como se refleja en la gráfica siguiente-, tratando de estimular el desarrollo de actividades de I+D en la etapa de pre-producción y la de los servicios de valor añadido en la post-producción, ya que resultaba antieconómico e insostenible para una economía desarrollada, al estar dominada por los países subdesarrollados o emergentes.

Mapa_cadenadevalor

A pesar de que a primera la producción industrial interna puede considerarse que tiene un escaso peso en la actividad económica, a día de hoy representa más de un 40% de la demanda total en muchos de los países de la OCDE.

Share of global manufacturing value added

Este interés por potenciar y desarrollar la industria productiva no se encuentra tanto en el valor que genera por sí sola, sino sobre todo por el efecto de arrastre que tiene a lo largo de la cadena de valor, incluyendo las actividades de mayor valor añadido, incluyendo la I+D o los servicios, que pueden generar sinergias al desarrollar todas las etapas del ciclo de vida del producto.

Las políticas industriales se han establecido históricamente a partir de diversos enfoques, como pueden ser el objetivo de su puesta en marcha, el grupo al que se dirigen principalmente estas políticas, y las causas que originado su desarrollo. Actualmente, además, se han considerado dos nuevas dimensiones que se deben tener en cuenta: el marco operativo -que se ven influenciados por la puesta en práctica de estas políticas-, y su orientación en el ámbito temporal y sectorial.

En general, se pueden dividir las políticas en horizontales y específicas. Las políticas horizontales son aquéllas que son transversales a la actividad económica tratando de estimular la actividad económica en un marco global.

En cuanto a las políticas selectivas están dirigidas a sectores, tecnologías o “tareas” (en función del enfoque de y del posicionamiento en la cadena de valor) adoptándose por razones estratégicas o por razones defensivas.

Las políticas estratégicas surgen de forma proactiva para desarrollar unas dimensiones determinadas, mientras que la reactivas responde a retos que el entorno económico establece (normalmente desarrolladas a partir de consideraciones cortoplacistas como respuestas a amenazas del entorno, bajo decisiones más políticas que económicas), como las de protección del carbón y naval en la década de los 70, las de automoción llevadas a cabo a partir del año 2008.

En España el debate es sobre el cambio del modelo productivo está sobre la mesa, lo que muestran los datos de la aportación a la economía de los sectores que la componen, muestran una redistribución hacia el sector servicios, con un descenso de la agricultura y el sector industrial, tal y como se muestra a continuación:

VAB

Queda entonces plantear una reflexión hacia cómo sacar provecho a nuestra situación actual donde el sector servicios es fuerte y si lo vinculamos a lo mencionado anteriormente sobre el efecto de arrastre que produce el desarrollo de la industria productiva, sólo  bastaría fomentarla activamente ya que algunos habilitadores como el conocimiento, la innovación y los enclaves estratégicos están presentes en España y por tanto será más acelerada la recuperación de este sector.


 Imágenes y fuente: Warwick, K. (2013), “Beyond Industrial Policy: Emerging Issues and New Trends”, OECD Science, Technology and Industry Policy Papers, No. 2, OECD Publishing.
doi: 10.1787/5k4869clw0xp-en

Artículo elaborado conjuntamente con Alfredo Colombano (@colombs) y copublicado en http://www.innovandus.com

Foto:  Manu, distribuida bajo licencia CreativeCommons

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