Archivo mensual: julio 2013

CDTI publica el nuevo mapa online sobre ayudas multinivel de financiación para I+D+i empresarial

CDTI acaba de actualizar la herramienta de búsqueda de ayudas existentes para la puesta en marcha de proyectos innovadores. A través de un portal web (http://138.4.83.162/mapas/ayudas/), se puede acceder a las diferentes convocatorias de ayuda puestos en marcha por los diferentes ámbitos administrativos (desde programas locales a europeos, así como los creados por las entidades y agentes de innovación).

Mapa_ayudasLa información se encuentra estructurada en torno a cuatro criterios básicos de búsqueda: básica (en función del tipo de beneficiario, de tipo de financiación, de prioridad o área tecnológica, y del estado de la convocatoria), el tipo y la modalidad (tipología del proyecto y la modalidad de participación), la zona de actuación (tanto en cuanto al ámbito geográfico de la ayuda como la comunidad autónoma donde se realizará el proyecto) y jurídico (pudiendo filtrar por el boletín oficial de publicación o por su base jurídica).

De momento no está habilitado el aviso de noticias según los criterios seleccionados, a través de rss o al menos por correo electrónico, aunque bien es cierto que han informado que están trabajando en estas opciones.

El anuncio de su puesta de largo la han realizado a través de su blog: http://cdtioficial.wordpress.com/2013/07/22/cdti-centro-para-el-desarrollo-tecnologico-industrial-cdtiinforma-redpidi-nuevo-mapa-online-cdtioficial-sobre-ayudas-multinivel-de-financiacion-para-idi-empresarial/

Espero sea de vuestro interés.

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¿Por qué no se utilizan las deducciones por I+D+i?

A pesar de todo lo comentado en anteriores post acerca de las ventajas y bondades del sistema de incentivos fiscales End of the Trailque permite un importante ahorro a las empresas españolas vía impuesto de sociedades, en la actualidad todavía hay algunos rechazos a su utilización de forma habitual. Repasamos a continuación algunos de ellos:

–  Desconocimiento de la existencia de los instrumentos.

Si bien es cierto que en los últimos años se ha producido un importante esfuerzo por parte de todos los agentes implicados por fomentar el conocimiento de los instrumentos existentes para la reducción del pago del IS debido a la realización de proyectos de I+D+i y gestión del conocimiento, todavía es un hecho que muchas empresas, sobre todo de sectores no tradicionalmente relacionados con la tecnología, no conocen la existencia de los dispositivos fiscales habilitados, relacionados con las actividades de I+D+i: artículo 23 y 35 de la TRLIS 4/2004, o las bonificaciones a la Seguridad Social para personal investigador, fundamentalmente según la Disposición Adicional  Septuagésima Novena de la Ley 17/2012, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado

Insuficiencia de cuota.

Aunque con la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible se ampliaba hasta 18 años la posibilidad de aplicar las deducciones fiscales generadas y no aplicadas acumulándose en ese tiempo como crédito fiscal, es relativamente frecuente que las empresas que en la actualidad se encuentran en pérdidas o con imposibilidad de aplicar las deducciones generadas no consideran prioritario lanzar el proceso de lanzamiento del proceso de identificación, valoración y gestión de proyectos de I+D+i, entendiendo que se trata de un instrumento a corto plazo y no plantean otros escenarios. Según las últimas estadísticas publicadas por la AEAT, de un total de 1.420.707 declarantes, 415.493 presentaban una cuota líquida positiva (un 29,2%), mientras que 27.308 han presentado deducciones por I+D+i (un 1,9% del total).

Desconfianza en el proceso.

Aun conociendo los dispositivos existentes, muchas empresas no muestran excesiva confianza en su aplicación, sobre todo en las posibles discrepancias que puede haber entre los distintos ministerios durante el proceso, en este momento MINECO y MINHAP, junto con el resto de agentes intervinientes en el proceso. Por este motivo, y ante eventuales problemas en este ámbito durante las correspondientes inspecciones fiscales, prefieren no recurrir a estos dispositivos.

Por este motivo, y con el objetivo de minorar el riesgo, en los últimos años el número de empresas están recurriendo cada vez más a la vía de certificación, debido a que es la única vía que ofrece seguridad jurídica, por ello la vía de la autoliquidación está por tanto disminuyendo, a pesar de que las empresas cuentan con personal experto que atesoran todo el conocimiento y contar con la colaboración de empresas consultoras con amplio expertise en este campo. En este sentido, en 2011 se presentaron 3.200 solicitudes de informe motivado vinculante (SIMV) y, según el informe publicado por MINECO en octubre de 2012, se puede considerar como válida la estimación de que esta vía recoge alrededor de un tercio del total de las deducciones generadas por I+D+i.

En otros casos, las empresas recurren a deducirse única y exclusivamente por proyectos de I+D planificados que hubieran recibido previamente financiación directa para su ejecución, sin considerar los demás trabajos en el ámbito de la I+D+i no planificada, muy superior en volumen a la primera al encontrarse vinculada directamente al negocio.

Lentitud en el proceso.

Otras de las razones por las que las empresas no recurren a las deducciones fiscales se encuentran en los dilatados plazos que actualmente presenta la vía de certificación (que como se señaló en el punto anterior es un proceso que está ganando notable importancia). A pesar de los esfuerzos que está realizando MINECO por acortar los tiempos, reducir y simplificar los trámites, informatizar y automatizar los procesos, es un hecho que los IMV se están recibiendo con más de un año de retraso desde su presentación.

Por tanto, es impensable que una empresa pueda certificar un proyecto y recibir el IMV para su inclusión en su declaración del IS en el mismo ejercicio, lo que provoca que algunas empresas decidan no iniciar el proceso, ya que la planificación propuesta por la Dirección General de Innovación y Competitividad (dependiente de MINECO) a día de hoy no se corresponde con la realidad.

Por desconocimiento de la propia actividad innovadora en la empresa.

Aunque pueda resultar paradójico, la gran mayoría de las empresas no son conscientes del potencial innovador que están desarrollando, en ocasiones por una visión demasiado estricta del concepto de I+D+i (centrándose únicamente en los proyectos planificados, olvidando además el significado de la “i” de innovación tecnológica), en ocasiones por el establecimiento de un umbral impuesto por los técnicos de la empresa demasiado elevado (considerando únicamente los desarrollos verdaderamente disruptivos con respecto al estado del arte, más allá de si son planificados o desarrollados en el negocio), o simplemente por el mero desconocimiento de las definiciones incluidas en el artículo 35 de la TRLIS, muchas de las empresas no se adentran en este dispositivo fiscal, a pesar de haber desarrollado proyectos de I+D+i con arreglo a las definiciones contempladas y que son por tanto deducibles, aunque no sean conscientes de ello.

Es necesario por tanto contribuir a un mayor –y mejor- conocimiento aplicado en la empresa del significado de la I+D+i, de sus definiciones y marcos de actuación, para poder llevar al plano de consciencia las actividades innovadoras que están llevando a cabo, y con ello integrarlas en la estrategia de la organización mejorando con ello su competitividad y posicionamiento.

CONCLUSIÓN

El espectro de ayudas y dispositivos habilitados en nuestra legislación en materia de I+D+i para reducir el riesgo tecnológico asociado a estas actividades es amplio y atractivo, lo que debe resultar interesante para las empresas privadas de cara a afrontar nuevos desafíos y estrategias innovadoras. Aumentar el conocimiento de estos dispositivos, interactuar y colaborar más estrechamente con todos los agentes implicados en el proceso contribuirá a eliminar estas barreras de entrada, fortalecer el conocimiento interno, estructurar su operativa y, como consecuencia de ello, fomentar su utilización de cara a minorar los riesgos económicos asociados, lo que redundará en el beneficio de las empresas y de la sociedad en su conjunto.

Al margen de las razones esgrimidas, es un hecho que el porcentaje de empresas que han declarado deducciones por actividades de I+D+i en las declaraciones del IS es pequeña (un 1,9% del total de declarantes en 2010, según los últimos datos publicados por la AEAT, con un importe de 293.367M€), por lo que el recorrido que tienen estos dispositivos todavía es elevado.

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Fotografía: David Bailey, bajo licencia CreativeCommons

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Atrévete a soñar, abandona la zona de confort

Comparto a continuación un interesante video sobre la zona de confort y la importancia que tiene plantearse salir de ella. Dada la situación de crisis en la que estamos inmersos, se trata de una cuestionamiento necesario a pesar del miedo que se ha instalado en nuestras vidas. Volver a mirarse hacia dentro y tratar de averiguar lo que nos apasiona realmente, buscar la motivación de lo verdadero e ilusionarse con aquellos proyectos que te llenan debería ser argumento suficiente para afrontar con valentía este ejercicio de reflexión. Se trata de un video de poco más de 7 minutos tan interesante en el fondo como en el forma, creado por inKNOWation.

A partir de un post publicado por @alfaya en su blog (La importancia de salir de nuestra zona de confort)

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Innovación 6.0 El fin de la estrategia

El libro “Innovación 6.0 el fin de la estrategia” escrito por Xavier Ferrás y publicado por Plataforma, es una oportunaInnovacion_60 reflexión sobre la creciente importancia que la innovación está adquiriendo en la empresa, y de cómo el propio concepto se ha ido moldeando y adquiriendo nuevos significado. Se trata de un breve recorrido a través de las sucesivas “mutaciones” que la innovación ha sufrido en el seno de la empresa para poder entender su posicionamiento estratégico actual.

Realmente no se puede restringir este recorrido únicamente a un momento determinado, sino que en el propio ciclo de vida de la empresa puede encontrarse cualquier estado que Xavier cita en su interesante libro.

Innovación 1.0: “El óvulo tecnológico”

En la primera inclusión de la innovación en la empresa, ésta se orienta de forma planificada únicamente a un mercado homogéneo y constante, a través de los recursos limitados de un departamento de I+D, que se encuentra al margen de la estrategia empresarial. No se contempla cómo una opción de crecimiento o diferenciación.

Innovación 2.0: “La irrupción del mercado”

A medida que el mercado se vuelve más complejo, crece la necesidad de evitar la indiferenciación y la búsqueda de nuevos océanos azules se va haciendo más necesaria. De esta manera se produce una primera conexión entre el área de I+D y el resto de la organización. En este punto se trata del área de marketing.

Innovación 3.0: “La empresa como sistema innovador”

La empresa ha interiorizado la importancia de la innovación de forma que se convierte en una realidad transversal a la empresa, trascendiendo de la tensión dinámica entre las fuerzas de empuje de la tecnología y las de arrastre del mercado. De esta manera descubren que las oportunidades pueden venir de cualquier ámbito de la organización, y por supuesto esto incluye a su capital humano.

Innovación 4.0: “Los tentáculos de la innovación abrazan la cadena de suministro”

Hasta este momento la empresa había introducido lo que el profesor Henry W. Chesbrough denominó innovación cerrada, ya que esta comenzaba y terminaba en la propia empresa, sin que hubiera apenas contacto con el exterior. Sin embargo en esta etapa las fronteras comienzan a ser más permeables y se comienza a interactuar con el entorno, en este caso a lo largo de la cadena de suministro. Estos se comienzan a considerar aliados y van creándose sinergias que redundarán en mejores resultados para la empresa. Se producen alianzas con clientes y proveedores.

Innovación 5.0: “Innovación abierta”

A medida que las fronteras se vuelven más permeables, ,a relaciones ya no se limitan únicamente a la cadena de suministro, sino que entra en juego la adquisición de licencias entre empresas de diferente ámbito y de otras cadenas de valor. Las ideas que la empresa decide no llevar a proyecto puede cederlos o crear spin-off que puedan desarrollarlas.

Innovación 6.0: “La era de la innovación cultural”

Es el último estadio de la innovación. Hasta entonces, la innovación se ha restringido fundamentalmente al ámbito tecnológico, como palanca de nuevos productos, servicios o procesos. Sin embargo, en la actualidad se ha convertido en un sistema tridimensional que abarca todas las dimensiones de la realidad. Debe incorporarse al ADN de la sociedad como base de progreso y desarrollo. En un mundo gobernado por las ideas y dinamismo en su plasmación, es un aspecto vital para embarcarse con mínimas garantías de éxito.

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La política industrial post-crisis. ¿Es necesario volver a lo tangible? (III)

En este tercer y último post de la serie coescrita junto con @colombs y copublicado en http://www.innovandus.com, se realiza un repaso de algunos de los ejemplos más relevantes en materia de política industrial así como una batería de conclusiones acerca de lo comentado a lo largo de toda la serie. 

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Ejemplos prácticos de las políticas industriales

Clústeres

Es la tendencia de las empresas de un determinado sector a concentrarse geográficamente. El comportamiento de las empresas agrupadas a nivel local ha sido estudiado desde hace algún tiempo en base del modelo de Porter  y han estado presentes como una herramienta de política para los gobiernos.

Las iniciativas políticas para fomentar las agrupaciones de empresas son ahora comunes, tanto a través de políticas horizontales como específicas.

Su objetivo reside en lograr ventajas competitivas a través de una concentración geográfica, que pueda ofrecer economías de escala, generación de sinergias así como atraer el interés de empresas e inversores.

La agrupación de empresas puede reducir los costos unitarios de los servicios técnicos prestados a los miembros de la agrupación. Es más sencillo establecer acuerdos de colaboración para poder regular demandas y recursos, además de facilitar el flujo de ideas e información. Se pueden implantar metodologías de innovación abierta para llevar a cabo proyectos y actividades de I+D+i de forma más eficiente, generar nuevas spin-off y start-ups, etc.,

El interés por la creación de los clústeres se cimenta en torno a tres ventajas fundamentales: Productividad e innovación, efecto demostrador y la creación de empresas.

Algunos ejemplos pueden encontrarse en Silicon Valley, Cambridge, Sophia Antipolis, etc.

Como referencia en agosto del 2012 finalizó TACTICS un proyecto a nivel europeo bajo la iniciativa Pro Inno Europe INNO-NETS y coordinado  por algunas de las organizaciones nacionales de innovación punteras enfocado a la mejora de las políticas y acciones practicas de los clusters. Entre sus publicaciones destaca un conjunto de guías para cubrir los seis objetivos básicos del proyecto agrupados en torno a la creación de clústeres excelentes y a su aprovechamiento. Para ver más sobre la actualidad de los clusters a nivel europeo se puede visitar la web del Observatorio Europeo de Clusters.

En el Business Report del mes de Julio de la revista MIT Technology Review, justamente se plantea en el artículo de Antonio Regalado In Innovation Quest, Regions Seek Critical Mass  (en castellano aquí¿Cómo es posible convertirse en el próximo centro de atención tecnológico?, una de las conclusiones del artículo deja una buena base para el debate o incluso un nuevo post. ¿Son los gobiernos los que pueden inclinar la balanza hacia un cluster/región u otro, o son las empresas que puedan materializar las tecnologías / tendencias en oportunidades de negocio rentables?.

Promoción de la inversión

Los efectos beneficiosos de la inversión extranjera directa son múltiples y muy diversos: la expansión de la capacidad productiva, la creación de empleo, la mejora del capital humano, la innovación y la difusión de tecnología y el desarrollo empresarial.

Además, los beneficios pueden extenderse de las empresas multinacionales a las empresas locales y resultar en el crecimiento de la productividad para la economía del país ejerciendo un efecto tractor.

Casi todos los gobiernos de hoy en día tienen políticas para atraer a los inversores internacionales. Los países apuntan cada vez más las inversiones internacionales en las industrias de alta tecnología de fabricación, tales como la electrónica, equipos de telecomunicaciones, productos farmacéuticos, la industria aeroespacial y de automóviles y en el conocimiento y en servicios de obra, como los servicios empresariales y telecomunicaciones. Los países también tienen cada vez más en cuenta la creciente fragmentación internacional de las cadenas de valor y poner en práctica un enfoque más funcional “basado en tareas”, dando prioridad a los laboratorios de I + D, o de la sede y de otros centros de decisión.

Contratación pública

En los últimos años, las administraciones han impulsado el procedimiento de la contratación pública de innovaciones como herramienta para fomentar la puesta en marcha de proyectos de I+D+i. Constituyendo una de las políticas del lado de la demanda.

Gracias al posicionamiento, demanda estable y dinamizador de la I+D+i, la administración debe estimular la puesta en marcha de nuevos proyectos y convertirse en generador de demanda de los resultados de estos proyectos, de forma que por un lado contribuya  a la rentabilidad de la iniciativa privada y por otro lado generar interés por parte de la sociedad en implantar y apostar por nuevos desarrollos. Con ello, también se minoran los problemas de la financiación de las iniciativas innovadoras.

El concepto de fomento de la innovación mediante la contratación no es nuevo y algunos países han aplicado políticas de adquisiciones tecnológicas activas durante décadas. La contratación pública, por ejemplo, ha sido determinante en la aparición de diversos sectores de alta tecnología en los Estados Unidos, Japón y Francia. En estados unidos es emblemático el programa SBIR (Small Bussiness Innovation Research Program) introducido en 1982 ya que ha servido como ejemplo a los demás países. Sin embargo, el potencial de la contratación pública ha recibido un impulso renovado. Por ejemplo, el Reino Unido ha buscado activamente la integración de las adquisiciones para la innovación en el gobierno desde 2003. Y Alemania ha creado un nuevo Acuerdo sobre Contratación Pública de la Innovación por la que seis ministerios federales promoverán la contratación innovadora.

Tal y como se puede ver a continuación, la mayoría de los países están tratando de utilizar la contratación para la innovación mediante una variedad de instrumentos duros y blandos:

What-practices-are-used-to-promote-innovation_OECD

En España, existe un mecanismo que ha ido tomando relevancia en los últimos años, más recientemente después del impacto de la Ley de Economía Sostenible dentro de la Ley de Contratos del Sector Público, donde se modifica el marco normativo para compras especiales de alto carácter innovador.

Dichos mecanismos de compra pública innovadora constituyen una vía diferente para adelantar soluciones más avanzadas al sector público que las que hay disponibles en el mercado.

Está incluida dentro del proceso de contratación pública y se inspira en la compartición por parte de la administración pública y las empresas, de los riesgos que supondría desarrollar tecnologías innovadoras no existentes en el mercado. Esto indudablemente genera un efecto tractor en ciertas industrias intensivas en I+D.

Fomentar el crecimiento “verde”

Un cuarto ejemplo de las políticas industriales en la acción es el crecimiento “verde”. Como hemos visto, muchos países de todo el mundo están adoptando un paquete de políticas horizontales y selectivos a lo largo de diversas líneas enmarcadas en este principio. En algunos mercados, como el transporte o la energía, existen importantes barreras de entrada que limitan y dificultan la entrada de nuevos actores, además de considerables incertidumbres acerca de la viabilidad y tiempos de retorno de las inversiones.

Esto puede ser un obstáculo especialmente importante en el sector de la energía, donde los altos costos de capital de inversión hacen que sea muy difícil la entrada de nuevos inversores en nuevas tecnologías.

En este punto es donde debe incidir las políticas desarrolladas, tratando de asegurar que los procesos de selección competitiva basada en la contención de los costes y selección de proyectos que mejor sirvan a los objetivos de política pública, sin favorecer a los operadores tradicionales o proporcionar nuevos oportunidades de negocio. Por ello, es fundamental garantizar una evaluación rigurosa de los efectos de las políticas.

Otra dimensión a las políticas industriales en el área de crecimiento verde es cómo los gobiernos pueden asegurar mejor que su país puede capturar el valor de la innovación ecológica en los ámbitos nacional, regional y local. En una economía global altamente interconectada, las empresas y los gobiernos tendrán que tomar decisiones y establecer prioridades para las áreas en las que pueden alcanzar la excelencia y la masa crítica.

Conclusiones

En el documento se propone una nueva tipología basada en la orientación de la política y el dominio de la política.

Por lo tanto, la orientación de la política industrial puede ser horizontal o selectiva, a pesar de que se reconoce que algunas políticas llamados horizontales pueden ser selectivo, ya sea en su aplicación o su impacto.

Las políticas selectivas pueden ser diseñados para centrarse en determinados sectores, tecnologías o “tareas” (etapas de la cadena de valor) o alguna combinación de los tres.  Políticas industriales activas de este tipo pueden ser estratégica o defensiva / reactiva.

Mientras tanto la dirección a los desafíos del entorno económico, las políticas de defensa / reactiva suelen ser impulsados por consideraciones a corto plazo  y pueden ser más propensos a la influencia política.

Estas políticas tienen más probabilidades de tener éxito si hay pruebas sólidas del fracaso del mercado, unas condiciones apropiadas y una estrategia de salida clara.  Los enfoques más estratégicos para la política industrial se pueden caracterizar  de acuerdo a si son las ventajas comparativas de seguimiento o de la ventaja comparativa en desarrollo (o, equivalentemente, si la ventaja comparativa está abierta o latente), y de acuerdo a si el país o industria es el modo incatch-up o en la frontera.

Esta clasificación de dos vías ofrece una idea de enfoques de la política industrial para los sectores y tecnologías en diferentes etapas de madurez y de países en diferentes etapas de desarrollo.

Una lección que se desprende es que un solo tamaño no sirve para todos.

En cuanto a la tipología de acuerdo con el ámbito de la política, el documento propone un marco basado en la contabilidad del crecimiento, distinguiendo los instrumentos de la política industrial en función de si operan principalmente en los mercados de productos, en los mercados de factores, o en los sistemas y las instituciones necesarias para hacer un caballeros juntos y coordinar todos los mercados.

Esta clasificación paralela cuidadosamente la evolución del pensamiento (trazada en la Sección 5) acerca de la justificación de las intervenciones de política industrial, que ha pasado de un enfoque tradicional, basado en gran medida de intervención en el mercado de productos (subvenciones a la producción, la propiedad estatal, la protección arancelaria), a través del mercado de fallos corrección de impuestos y subsidios que operan principalmente en los mercados de factores (incentivos a la I + D, subsidios de capacitación, subsidios de inversión, ayuda para el acceso a la financiación) a un enfoque en las intervenciones que ayudan a construir sistemas, creación de redes, el desarrollo de instituciones y alinear las prioridades estratégicas.

Los acontecimientos recientes en la teoría y práctica de la política industrial sugieren que es posible encontrar una justificación teórica para un gobierno
papel y estos argumentos tienen en todo caso ha fortalecido por la crisis económica.
Sin embargo, existen importantes dificultades prácticas, sobre todo el riesgo de fracaso del gobierno, incluidos los importantes requisitos de información, el riesgo de captación de rentas y el uso potencial de las políticas industriales para los objetivos proteccionistas.

A menos que se resuelvan estos problemas, los enfoques tradicionales de la política industrial parecen destinados al fracaso, y el registro histórico no ha sido amable.

Entonces, ¿qué pueden hacer los gobiernos “más allá de la política industrial”, con el fin de evitar los errores del pasado de moda, selectiva-reactivo, producto subsidio del mercado centrado variedad de la política industrial? Medidas “horizontales” siguen siendo la mejor forma hacia adelante, pero se reconoce que puede haber algunos aspectos de la política en las decisiones estratégicas necesitan ser hechas.
El consenso es que los riesgos asociados a la política industrial selectiva, estratégica pueden ser minimizados a través de una forma “suave” de la política industrial, basada en una función de coordinación más facilitador para el gobierno, de acuerdo con el enfoque de sistemas se describen en este documento.

El objetivo de la política de “suave” industrial es el desarrollo de formas de gobierno y la industria trabajen juntos para establecer las prioridades estratégicas, se ocupan de los problemas de coordinación, permite la experimentación, evitar ser capturado por los intereses creados y mejorar la productividad.

Aunque no es inmune a los peligros de la falla del gobierno, tal enfoque, si se diseña e implementa cuidadosamente, tiene muchas más probabilidades de éxito que las intervenciones de política industrial selectiva-defensivos costosos y distorsiones del pasado.

El artículo explora algunas iniciativas recientes en materia de política racimos, promoción de inversiones, la contratación pública y el crecimiento verde, todos los cuales tratan de reflejar los elementos de la nueva forma de pensar en su enfoque.
Un mensaje claro a surgir la necesidad de un mejor seguimiento y evaluación de las iniciativas de política industrial.

Muchos comentarios llaman la atención sobre la falta de datos sistemáticos de evaluación, en particular para el tipo de intervención adoptada en países de la OCDE. La transparencia, el seguimiento y la evaluación y el intercambio de experiencias a través de las áreas de política y entre los países ayudarán a evitar peligros en el futuro. En un momento en que muchos países de la OCDE han puesto en marcha políticas para promover nuevas fuentes de crecimiento a través de medidas del lado de la oferta, en un contexto de restricción fiscal, existe una necesidad urgente de políticas a evaluar cuidadosamente con un marco coherente.

Idealmente, la planificación para el seguimiento y la evaluación debe comenzar en el tiempo de la política, está siendo formulada. Al decidir las prioridades de evaluación, la atención debe centrarse en las políticas selectivas e incluyen tanto medidas reactivas y estratégicos, lecciones distintivos específicos de la respuesta a la crisis de los de aplicación más general.

También hay una necesidad particular para más evaluación de la estrategia industrial, o paquetes de medidas, así como el enfoque más tradicional en instrumentos específicos. Esto requiere un enfoque ecléctico y es probable que incluya una combinación de la investigación cuantitativa y cualitativa, a la que la OCDE está en condiciones de contribuir.

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Foto: Luiz Navarro, distribuida bajo licencia CreativeCommons

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