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El sector Construcción (BTP) en Francia

Francia es uno de los principales referentes mundiales en cuanto a la actividad constructora. Varias de las principales empresas a nivel mundial pertenecen a este país y tienen una importante vocación internacional. Por esta razón, en este post trato de realizar una primera fotografía de su actividad y situación actual, en este contexto de crisis e incertidumbre económica.

A nivel general, y tomando como base el informe European Powers of Construction publicado por Deloitte, Francia es el país europeo con mayor actividad económica en el año 2011, cuyas empresas situadas en el “top50” presentan unas ventas totales de 83.394M€, incluyendo todas sus áreas de actividad. Vinci se mantiene como la principal empresa europea por capitalización de mercado (número 4 en la clasificación global según ENR), situándose Bouygues como la tercera (6 según ENR) y Eiffage como la número 16.

Tabla1

La tendencia prevista para el año 2012 y 2013 es el de un ligero repunte, estimado en el 0,6% (según informe EPoC 2011), manteniéndose en el segundo país constructor en cuanto a volumen de inversión, justo detrás de Alemania, representando ambos un 60% del total, según las mismas fuentes.

Edificación

En el ámbito de la edificación, y según los últimos datos del INSEE (Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos) correspondientes al año 2011, la actividad en este ámbito se encuentra en una posición estable, con un valor añadido de las actividades relacionadas con la edificación y promoción inmobiliaria creció un 0,1%, después del mal resultado del año 2010, en el que se experimentó un descenso del 5,2%. Esta tendencia se mantiene también en el caso de obra civil. Esta cifra debe contextualizarse en un momento de grave crisis económica global, comparándose por tanto con los datos de la zona euro (donde ha descendido un 1,1%) o en la UE-27 (donde ha aumentado un 0,7).

A pesar de estos datos aparentemente buenos, el empleo en este sector sigue contrayéndose en 2011 en un 0,6%, manteniendo la tendencia iniciada en el año 2008. Sin embargo, no se puede hablar de una caída significativa del empleo, sino de una consolidación y pequeños ajustes después de la época de crecimiento ocurrido entre 2000 y 2010.

Fig_1

En el año 2011, las autorizaciones para construir han aumentado por segundo año consecutivo (+12%). Las puestas en obra, cuya evolución se encuentra ligeramente decalado con respecto a las autorizaciones –por razones obvias-, aumentaron asimismo en un 10%. El número de viviendas terminadas.

En cuanto a la obra civil, según las estadísticas que ofrece el FNTP en julio de 2013, se observa un cambio de la tendencia alcista sufrida después de la caída de 2008. Sin embargo, esta caída sigue controlada en torno al 2%.

Fig_2

Obra Civil

La cifra de negocios se situó en el año 2011 en 40.527,1M€, según los últimos datos ofrecidos por la FNTP, que representaba una caída del 0,2% con respecto al año  2010. Este ratio no se ha mantenido constante en todos los trabajos, sino que su comportamiento ha sido diferente, sobre todo en aquellas actividades relacionadas con la edificación:

Tabla2

En el mercado exterior, la UE sigue siendo el destinatario de casi la mitad de toda la actividad exterior francesa. En el segundo nivel se encuentra en África y en América del Norte, con más de un 16%. Al igual que ocurre en España, en Francia se está volcando el interés en los países emergentes, conjugando su potencial de crecimiento, nivel de actividad y posibilidad de implantarse a medio y largo plazo.

Fig_3

En cifras absolutas, el año 2011 se cerró con 22.900M€ en el exterior, lo que supone un 56,5% del total de su actividad, un 0,4% menos que en el año 2010. En Europa, la actividad se está apalancando en Alemania y Reino Unido, que son los países que más están aguantando el impacto de la crisis. América del Norte sigue creciendo gracias a los planes de desarrollo de infraestructuras de Canadá y Estados Unidos, mientras que África sigue disminuyendo su actividad por tercer año consecutivo, a causa de la competencia china entre otros factores; aunque Marruecos sigue siendo uno de los principales clientes con 575M€.Fig_4

El mercado asiático continúa con la senda alcista iniciada en 2009. Fundamentalmente se debe a la gran capacidad técnica y expertise de las empresas en la ejecución de obras singulares y obras hídricas, a pesar de las dificultades para entrar en el mercado chino e indio, por ejemplo. En América Latina la actividad ha caído un 14% , con una cifra total de 1,3M€, manteniéndose en el ámbito de la ejecución y explotación de obras hídricas. La llegada de grandes y numerosos competidores a este continente explica en cierto modo este bajo ratio de actividad. Finalmente, en Oceanía continúa su progresiva expansión, alcanzando en 2011 los 880M€, sobre todo gracias a Australia y Papúa-Nueva Guinea.

Es habitual que las empresas francesas integren el diseño, desarrollo de la solución, la ejecución y construcción de los trabajos y la explotación de la infraestructura.

Fig_5

Según la rama de actividad, la obra civil representa un 42,9% del total, gracias al know-how, experiencia y potencial de las empresas francesas.

Innovación

Por último, desde el punto de vista de la capacidad innovadora de las empresas del sector, entre 2008 y 2010 las empresas con actividades innovadoras es del 40%, llegando a las 9.668 empresas, lo que representa un 16% del total. Sin embargo, a nivel de deducciones fiscales por I+D (CIR), el papel de este sector es muy poco significativo, encuadrándose en otros sectores, cuyo peso es del 1,9% (unos 98M€ de deducción) en el año 2011, según el informe publicado en julio de 2013 por el MESR (Ministère de l’Enseignement Supèrieur et de la Recherche).

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Situación del esfuerzo innovador en Francia

Profundizando en el sistema francés de estímulo a la I+D+i a través de los instrumentos basados en la financiación tanto directa comoindirecta, desarrollados anteriormente, a continuación se analizará su eficiencia y grado de penetración en la industria.

Según el Innovation Union Scoreboard publicado en 2013, Francia se encuadra en la categoría de “Innovation Followers“, ligeramente por encima de la media de la UE-27. Sus puntos fuertes se encuentran fundamentalmente en una elevada cualificación del personal enmarcado en actividades innovadoras (doctorados, tecnólogos, etc.) así como por el potencial de desarrollo en la creación de nuevos mercados y empresas de fuerte carácter innovador, permitiendo ellas compensar la principal debilidad de su sistema, esto es su sistema inversor fuera del marco de I+D+i.

Tomando como referencia el Índice Altran de 2013, el resultado es similar al anterior, ya que Francia ocupa el 6º lugar de potencial innovador, con un índice de 0,676 (este índice representa el grado de aproximación con el país de referencia, en este caso Suecia), viniendo de un 0,696 que tenía en 2012. Asimismo, en cuanto a la inversión del país en I+D con respecto a su PIB, presenta un 2,25% (2,24% en 2012), lo que le deja en un 7º lugar.

Tal y como se refleja en el 8º Eurobarómetro de la Innovación, realizado por AlmaCG, el 32% de las empresas francesas otorgan una importancia fundamental a la innovación como una de las respuestas principales a los desafíos empresariales que presenta la época actual, lo que va en consonancia de los números que presenta el conjunto del país en este ámbito.

El sistema de ayudas indirectas basado fundamentalmente en las deducciones fiscales a la I+D es comúnmente utilizado por las empresas galas; así en este mismo Eurobarómentro se constató que el 64% de los encuestados franceses lo emplean (las micropymes un 47%, las pymes un 66%, las grandes empresas un 74% y más del 92% de los grandes grupos innovadores).

Los últimos datos ofrecidos por el MESR (Ministère de l’Enseignement Supérieur) en relación con la aplicación de las deducciones fiscales (CIR) fue publicado el 17 de julio de 2013 analizando el ejercicio 2011, donde se reflejaba un ascenso hasta las 19.686 empresas y 5.170M€ de deducción. Su crecimiento sigue siendo estable si lo comparamos con las cifras publicadas en mayo de 2012, donde se mostraban los datos correspondientes el año 2010. En ese ejercicio, cerca de 18.000 empresas han aplicado las CIR (un 20% más que en 2008), por valor de 5.050M€.

Como se puede apreciar en la siguiente gráfica, esta tendencia positiva se mantiene desde el inicio de la aplicación de este instrumento, aunque bien es cierto que el ritmo de crecimiento va siendo ligeramente asintótico, tanto en el número de declarantes como de beneficiarios (en el que se eliminan las empresas filiales de los grupos con cuentas consolidadas):

Evolucion_decla_benefEn cuanto a la financiación externa para el desarrollo de proyectos de I+D, se ha evidenciado que presentan un impacto más significativo en las empresas francesas que la media europea; en relación con ello, en la encuesta realizada con motivo del 8º Eurobarómentro, el 50% de las empresas declararon un aumento en los trabajos de I+D en comparación con el 41% del resto de países encuestas. El 66% aumentó del volumen de negocio en nuevas ofertas (contra el 59%). El 70% afirmo un aumento en el número de innovaciones que llegan al mercado (mientras que el resto de países presenta un 60%). La reinversión directa en I+D y patentes son otras dos variables importantes para las empresas francesas, presentando un impacto más relevante que para las empresas encuestadas en el resto de países (40% frente al 36%).

Según el informe publicado en octubre de 2012 por BPIFrance, en el año 2011 se invirtieron 1.250M€ en 844 pymes, lo que supone un incremento de un 12% con respecto a 2010, que presentó un gasto total en I+D de 44.628M€ (según informe de INSEE). Otro dato revelador es el que arroja el informe de julio de 2012 de OSEO, así como en su página web, constatando que se han financiado proyectos de 84.000M€ por un valor total de 31.000M€ (un 5% más que en 2010), cerca de 2.000M€ para proyectos de I+D, 9.000M€ para inversiones, 12.000M€ para financiación junto con inversores privados y otros 8.000M€ en créditos financieros.

Conclusiones

A partir de todo lo anterior, se puede concluir que el sistema nacional de I+D se encuentra plenamente integrado e interiorizado en la industria, mostrándose como un sistema dinámico que busca dar respuesta a las necesidades empresariales, si bien presenta en ocasiones problemas operativos y de aplicación del mecanismo, así como la imposibilidad de considerar en este terreno las actividades de innovación tecnológica, a día de hoy sin apenas instrumentos realmente eficaces para su fomento.

Con todo, Francia sigue mostrándose como un país de referencia en materia de generación de conocimiento, con un progresivo aumento en el número de empresas que acceden al sistema, en el número de proyectos que son financiados y en las ventajas que aporta la utilización de estos recursos.

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El sistema público de estímulo a la I+D en Francia

En este post se repasarán las características fundamentales de las políticas de estímulo a la I+D (no existe la figura de innovación, que sí existe en España), tanto desde el punto de vista de medidas indirectas (deducciones fiscales) como directas (subvenciones, créditos blandos, etc.). La definición empleada para considerar un proyecto de investigación (básica o aplicada) y de desarrollo experimental provienen del Manual de Frascati:

Investigación básica: Comprende aquellos trabajos experimentales o teóricos que se emprenden principalmente para obtener nuevos conocimientos acerca de los fundamentos de los fenómenos y hechos observables, sin pensar en darles ninguna aplicación o utilización práctica.

Puzzle

Investigación aplicada: Consisten en la realización de trabajos originales realizados para adquirir nuevos conocimientos, dirigidos fundamentalmente hacia un objetivo práctico específico.

Desarrollo experimental: Consiste en trabajos sistemáticos que aprovechan los conocimientos existentes obtenidos de la investigación y/o experiencia práctica y está dirigido a la producción de ciertos materiales, productos o dispositivos, a la puesta en marcha de nuevos procesos, sistemas y servicios, o a la mejora sustancial de los ya existentes.

Políticas indirectas de estímulo a la I+D

Las deducciones fiscales por I+D se crearon en el año 1983, sucediéndose diversas modificaciones y actualizaciones de la ley (la última -hasta el día de hoy- es la publicada el 23 de febrero de 2012, en la que se fija el perímetro de actividades susceptibles de ser consideradas de I+D).

En general, la deducción aplicable es un 30% de los gastos de I+D hasta los primeros 100M€, a partir del cual el porcentaje se fija en un 5%. Sin embargo, en caso de que la empresa aplique por primera vez este tipo de deducciones, el porcentaje será del 40% en ese primer ejercicio, siendo el segundo año del 35%, con carácter general.

Los gastos admisibles son ligeramente diferentes a los que se contemplan en España. Se consideran admisibles los correspondientes a la amortización de equipos, el personal propio implicado en el proyecto (con la ventaja de que en el caso de tener “jóvenes doctores” con CDI (indefinidos) se contabiliza el doble de su coste durante los dos primeros años de contratación), la subcontratación de organismos públicos, universidades, fundaciones de utilidad pública y determinadas asociaciones (en estos casos se podrá imputar el doble de su coste en caso de que no exista dependencia entre estos organismos y la empresa declarante), y los gastos en I+D llevados a cabo por organismos acreditados por la Administración francesa o por cualquier otro estado de la UE, que se podrán incluir hasta 3 veces del gasto total del resto de conceptos admisibles.

El coste de las subcontrataciones privadas, su coste se limita por regla general a 2M€ por empresa y año, pudiéndose imputar las facturas correspondientes tanto en el desarrollo del proyecto como en el de protección de los resultados y la vigilancia tecnológica (en este caso con un límite de 60k€).

Por último, es aplicable el gasto de los servicios de consultoría con un límite máximo de 15k€ o el 5% del total de los gastos (se aplicará el máximo de ambas alternativas), y se restarán de la base de deducción las posibles ayudas directas recibidas. No es posible el concepto de recuperación de deducciones fiscales pendientes de aplicar.

Las pymes pueden solicitar una prefinanciación a OSEO del CIR a través del instrumento PREFICIR, con un límite del 80% del CIR estimado.

En cuanto a la cesión de activos intangibles (Patent Box), en Francia se aplica este dispositivo desde el año 2000, pudiendose beneficiar de un tipo reducido del 15% en lugar del 33,33% que se debe aplicar por defecto. Se consideran activos intangibles (PI) a las patentes e inventos que puedan ser patentables, nuevos procesos industriales de fabricación, etc., quedando excluidas las marcas, derechos de diseño y copyright. Se pueden aplicar a PI preexistentes.

Habría que tener en cuenta los withholding tax en el caso de los royalties recibidos del exterior, tal y como se contempla también en la normativa española.

En otro ámbito, también existen un sistema de apoyo a las jóvenes empresas innovadoras (tendrán consideración de JEI, manteniendo que al menos un 15% de sus gastos de explotación estén dedicados a I+D) que permite una exoneración de impuestos locales (IBI) durante los primeras 7 años de vida de la empresa, reducción en el pago del impuesto de sociedades (durante los primeros 5 ejercicios en que la empresa tenga beneficios, no paga impuestos en los 3 primeros y paga un 50% en los 2 siguientes) y cargas sociales para los investigadores, técnicos contratados, gestores de proyectos, juristas encargados de la protección industrial de los resultados, etc., que va desde una reducción del 100% en el año 1 hasta el 50% en el año 8, con un límite salarial de remuneración fijado en 4,5 el salario mínimo interprofesional y un límite por establecimiento de 5 veces el techo anual de la seguridad social.

El límite de aplicación se establece en 200k€ en 3 años, teniendo en cuenta que están sujetas al régimen de mínimis.

Otro dispositivo de reciente creación son las deducciones por competitividad y empleo (CECI), que tienen como objetivo mejorar la competitividad de las empresas a través del formento de la inversión, la innovación, la formación, la contratación, la prospección de nuevos mercados, el desarrollo sostenibles. Así pues, en 2013 se aplicará una deducción equivalente al 4% de la masa salarial -excluyendo los salarios superiores 2,5 el mínimo interprofesional-, y a partir de 2014 será del 6%. En este caso es posible solicitar una prefinanciación de hasta el 85% ante OSEO, filial de la Banca Pública de Inversión (BPIFrance).

Por último, el pasado 29 de diciembre se han aprobado las deducciones por innovación (CII), dirigido a pymes para reducir el riesgo tecnológico asociado a la concepción de prototipos de nuevos productos o de instalaciones piloto. El porcentaje de deducción es el 20% con un límite máximo de 400k€. Los gastos deducibles son las amortizaciones de activos, los gastos de personal implicado, los gastos de funcionamiento, de patentes y certificados así como de sus trámites.

Políticas directas

Las ayudas directas existentes en Francia presentan diferentes modalidades, como créditos blandos, anticipos reembolsables, subvenciones, etc., a través de diferentes instituciones y agencias, ya que al igual que ocurre en España, se puede recurrir a ayudas nacionales o regionales, y financiar tanto la ejecución de un proyecto individual como en cooperación.

Para los proyectos más relevantes se puede recurrir al sistema nacional de ayudas, gestionados principalmente por BPIFrance (que reagrupa las antiguas OSEOCDC EntreprisesFSI et FSI Régions),  aunque también existen otros organismos que ofrecen diversos sistemas de ayuda, como la Agencia Nacional de la Investigación, los Polos de Competitividad, etc.

En el caso tanto de proyectos individuales como en cooperación, BPIFrance habilita la Aide au Développement de l’Innovation (ADI) para la ejecución de proyectos individuales de I+D por parte de pymes, en forma de anticipos reembolsables y préstamos a tipo cero con un ratio del 25 al 65% del presupuesto, en función del riesgo tecnológico, efectivo incentivador, etc.

Para la gestación de proyectos en cooperación se puede optar por las Aide au Partenariat Technologique (APT), que permiten la financiación de preparación de proyectos en consorcio para pymes a través de subvenciones con un límite máximo de hasta 50k€.

Las Aide aux Projets Collaboratifs des Pôles de Compétitivité (FUI) financia el desarrollo de nuevos productos o servicios con un fuerte componente innovador, que pueda tener como consecuencia un nuevo producto o servicio en un plazo inferior a los 5 años. Se fomenta la cooperación público-privada.

La Aide aux Projets d’Innovation Stratégique Industrielle (ISI) se enfoca a proyectos en cooperación entre al menos dos empresas y un laboratorio. El tipo de ayuda es mixto, teniendo una parte en subvención para las actividades de investigación (entre el 25 y el 45%), y un anticipo reembolsable para las de desarrollo experimental (hasta un 40%).

La Agence Nationale pour la Recherche (ANR) presenta un programa de ayudas orientadas al desarrollo de proyectos de investigación básica.

En cuanto a las ayudas regionales, éstas son muy diversas en función de la región y se encuentran gestionados por los consejos regionales, y se encuentran orientadas sobre todo al desarrollo empresarial de la zona. Algunos ejemplos de estas ayudas son las siguientes:

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Foto: Arjan Almekinders, bajo licencia CreativeCommons.

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