Archivo mensual: septiembre 2015

Las 5 condiciones de la victoria

Después de muchos meses alejado del mundo digital, vuelvo a esta ventana para compartir el clásico de Sun-Tzu, “El arte de la guerra” -uno de los libros de referencia del marketing estratégico-, donde establece 5 condiciones necesarias que deben cumplirse para poder lograr imponerse sobre los adversarios -competidores- en la batalla -mercado-. Aunque a estas alturas en algunos casos se trata de algo superado y que muchas circunstancias ya no pueden explicarse con este libro, todavía tiene notable vigencia y sigue siendo de lectura obligada. Veamos cuáles son estas 5 premisas:

“Ganará aquél que sepa cuándo luchar y cuándo no luchar”.

La observación y el análisis es fundamental. A la hora de entrar en un nuevo mercado se debe delimitar no solamente el dónde, sino también el cuándo. Elegir el momento adecuado es tan importante como las batallas a las que ir, tratando de gestionar adecuadamente los recursos disponibles en la organización, la duración y su intensidad. Analizar cuándo librar la batalla, cuando retirarte y qué medios se ponen en juego son aspectos cruciales para garantizar el éxito, junto con la información que se debe extraer del campo de batalla y de los adversarios.

“Ganará aquél que sepa cómo manejar fuerzas tanto superiores como inferiores”.

Cuando se diseña la estrategia, además de tener presentes los recursos internos es necesario contar con el tamaño y el poder de los adversarios. Tener esa capacidad de saber cuándo ponerse a la defensiva y cuándo pasar al ataque -sin subestimarlos- es sinónimo de efectividad en la batalla.

“Ganará aquél cuyo ejército esté animado por el mismo espíritu en todas sus filas”.

Mantener el foco, a todo el equipo alineado, coordinado y motivado son aspectos esenciales para poder llevar a cabo los trabajos con la mayor garantía de éxito. Y por supuesto todo ello debe partir de la alta dirección y transmitirse a toda la organización. Debe existir una implicación de las diferentes áreas de la organización, y deben caminar al unísono.

“Ganará aquél que, habiéndose preparado, espere a pillar por sorpresa al enemigo”.

Por un lado, es esencial -y en la actualidad adquiere todavía más importancia si cabe- conocer perfectamente el mercado, las necesidades, la oferta existente y su dinamismo, así como tus propias capacidades, virtudes y limitaciones; con ello se podrán desarrollar estrategias sólidas que permitan alcanzar el éxito, elaborando también los correspondientes planes de contingencia necesarios para afrontar posibles cambios del “campo de batalla”. Por otro lado, gracias a este profundo trabajo de discernimiento, es posible diseñar nuevas propuestas de valor -encontrar nuevos océanos azules- que eviten una feroz confrontación con múltiples y poderosos adversarios.

“Ganará aquél que posea capacidad militar y cuyas acciones no se vean interferidas por las del soberano”.

No se deben permitir injerencias ni cambios de última hora, una vez que se ha fijado el plan y comienza su ejecución. La cadena de mando se debe mantener y los cambios debidos a caprichos o impulsos de terceros (ni incluso de la alta dirección) no se deben tener en consideración, al menos a priori. Se debe respetar el plan y confiar en sus responsables, que son los que cuentan con toda la información y han liderado el diseño de la estrategia.

“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.”

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