Archivo mensual: enero 2013

Industria extractiva. Libertad de amortización y factor de agotamiento (III)

Como regla general, las empresas encuadradas en las secciones anteriores, podrán reducir la base imponible en un 30% en el importe de las cantidades que destinen a la explotación de yacimientos mineros (diferentes al simple tratamiento, beneficio o transformación de materias primas minerales). Para determinar la base imponible, cuando haya diferentes actividades, se deberá realizar una contabilidad separada para poder identificar los ingresos y gastos de la actividad con derecho a factor de agotamiento.

Como excepción a esta regla, las entidades dedicadas al aprovechamiento de materias primas minerales prioritarias según el Plan Nacional de Abastecimiento (Fosfatos, carbones, uranio, níquel, aluminio, asbestos, cromo, manganeso, titanio, cobre, estaño, hierro, plomo, recursos geotérmicos, potasas, pizarras ornamentales, fluorita, caolín, mármol, granito, magnesita) pueden optar por un factor de agotamiento de hasta el 15% del valor de los minerales vendidos, considerándose también como tales aquéllos consumidos por las mismas empresas para su posterior tratamiento o transformación. En ningún caso podrá ser superior a la base imponible correspondiente al tratamiento, transformación, comercialización y venta de las sustancias obtenidas de los aprovechamientos señalados y de los productos que incorporen dichas sustancias y otras derivadas de ellas.

Estas cantidades sólo podrán ser invertidas en gastos, trabajos e inmovilizados directamente relacionados con las siguientes actividades (siempre relacionadas directa y objetivamente con la propia actividad extractiva):

–          Exploración e investigación de nuevos yacimientos minerales.

–          Investigación para la mejora de la recuperación o calidad de los productos.

–          Suscripción o adquisición de valores representativos de capital social de determinados tipos de empresas.

–          Investigación para un mejor conocimiento de las reservas del yacimiento en explotación.

–          Laboratorios y equipos de investigación aplicables a las actividades mineras de la empresa.

–          Actuaciones comprendidas en los planes de restauración sobre gestión de residuos y de protección y rehabilitación del espacio afectado por la actividad minera.

Estas inversiones deben realizarse en un plazo de 10 años, contados a partir de su conclusión, recogiéndose en las memorias de los 10 ejercicios siguientes. En cada periodo, se deben incrementar las cuentas de reservas en el mismo importe que se redujo la base imponible en concepto del factor de agotamiento comentado (únicamente se podrán disponer libremente de estas reservas en la medida que se vayan amortizando las inversiones, o una vez pasados 10 años desde que se suscribieron las correspondientes acciones o participaciones financiadas con dichos fondos).

En ningún caso se podrán acoger estas inversiones a las deducciones por I+D+i.

A continuación se muestran los datos correspondientes a las empresas que se han acogido al factor de agotamiento:

FA

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Industria extractiva. Libertad de amortización y factor de agotamiento (II)

2. – Libertad de amortización

Los activos mineros pueden aplicar libertad de amortización durante 10 años, siempre y cuando:

–          Las actividades consistan en la exploración, investigación, explotación o beneficio de yacimientos minerales y recursos geológicos, así como también de aquéllas centradas en el tratamiento y primera transformación de las materias primas minerales.

–          La amortización afecta exclusivamente a aquellas inversiones realizadas en activos mineros.

Es importante tener en cuenta que la mera prestación de servicios para la realización de las actividades relacionadas con la exploración, investigación y explotación de yacimientos no pueden acogerse a la libertad de amortización.

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Industria extractiva. Libertad de amortización y factor de agotamiento (I)

En los próximos posts, trataré de hacer una síntesis de los mecanismos habilitados para la industria extractiva.

1.- Antecedentes.

Con el objetivo de estimular la actividad de la minería, y poder compensar los sobrecostes que esta actividad soporta, además de fomentar la promoción, desarrollo, exploración, investigación y explotación de los recursos mineros, se establecieron dos mecanismos fiscales básicos a los que se pudieran acoger las empresas de este tipo: por un lado la posibilidad de acogerse a libertad de amortización de activos mineros, y por otro lado recurrir al factor de agotamiento.

No todas las empresas con actividad relacionada con yacimientos minerales y recursos geológicos pueden acogerse, sino que se recurrió a la Ley de Minas para delimitar las actividades aceptadas. Como recordatorio, La Ley de Minas establecía las siguientes secciones:

A) Pertenecen a la misma los de escaso valor económico y comercialización geográficamente restringida, así como aquellos cuyo aprovechamiento único sea el de obtener fragmentos de tamaño y forma apropiados para su utilización directa en obras de infraestructura, construcción y otros usos que no exigen más operaciones que las de arranque, quebrantado y calibrado.

B) Incluye, con arreglo a las definiciones que establece el capítulo primero del título IV, las aguas minerales, las termales, las estructuras subterráneas y los yacimientos formados como consecuencia de operaciones reguladas por esta Ley.

C) Comprende esta sección cuantos yacimientos minerales y recursos geológicos no estén incluidos en las anteriores y sean objeto de aprovechamiento conforme a esta Ley.

D) Los carbones, los minerales radiactivos, los recursos geotérmicos, las rocas bituminosas y cualesquiera otros yacimientos minerales o recursos geológicos de interés energético que el Gobierno acuerde incluir en esta sección, a propuesta del Ministro de Industria y Energía, previo informe del Instituto Geológico y Minero de España.

Y, a partir de estas secciones, se establecieron una clasificación específica de la actividad para cada uno de estos mecanismos, aunque al final ambos suelen ser prácticamente coincidentes:

–          Según la Ley de Minas, las actividades comprendidas en la sección C) y en la D).

–          Los obtenidos a partir de yacimientos de origen no natural pertenecientes a la sección B) del referido artículo, siempre que los productos recuperados o transformados se hallen clasificados en la sección C) o en la D).

Los principales indicadores correspondientes a los sectores incluidos en estas actividades se muestran a continuación, y que dan muestra del grado de penetración que estos incentivos tienen actualmente en las empresas con actividad:

INE

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En la sencillez está el éxito

En general nos encanta complicarnos la vida, ya sea por aparentar ser más de lo que realmente es, ya sea por intentar ser más singulares, o incluso por mantener el cliente interno que tratamos de ser, el caso es que muchas veces perdemos el control sobre nosotros mismos, los procesos en los que nos vemos envueltos o las estructuras que creamos.

El problema es poder desenmarañar todos los nudos que nos envuelven y poder ser realmente eficientes, tanto en nuestro día a día como en lo que nos rodea.

Últimamente estoy observando cómo empresas pequeñas o medianas se encuentran envueltas en organigramas “demoníacos” en 2D o incluso en 3D que son imposible gobernar, y que repercute inexorablemente en la calidad de los productos y servicios que ofrece, en los costes de producción de estructura asociados, y en los defectos de no calidad derivados de este caos organizativo.

La gestión por procesos.

Es el santo grial que tantas veces hemos escuchado, pero que en muchas pymes españolas (ojo, no únicamente ellas y por supuesto tampoco todas ellas) nunca se ha llegado a ver. Con otras motivaciones muy diferentes a la orientación al cliente, a la gestión por procesos o proyectos, la búsqueda de la eficiencia, etc., se siguen manteniendo áreas, puestos, o funciones anacrónicas que no aportan valor, y cuya finalidad es perpetuar puestos, promocionar hacia ninguna parte y crear responsabilidades fatuas, lo que en definitiva es una fuente de costes y de problemas de gestión.

Desde los tiempos de la escuela, mis profesores de entonces me insistían en la importancia de observar la naturaleza y entender las leyes fundamentales que lo rigen todo, donde todo siempre tiende a la simplicidad; todo lo artificial tiende a desaparecer porque no suma al conjunto, porque no armoniza y es un escollo para lograr una evolución estable, y esta reflexión creo que debía interiorizarse en muchas altas direcciones, sobre todo en estos tiempos de cambio, y buscar esa nueva forma de hacer las cosas con valentía, determinación y verdadera visión de conjunto.

“Todas las teorías físicas, a pesar de sus expresiones matemáticas, se tienen que reducir a una descripción tan simple que incluso un niño sea capaz de entenderlas”

(Albert Einstein)

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Métodos de cálculo de los precios de transferencia

El Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, establece en el apartado 4 de su artículo 16 (Operaciones vinculadas) los métodos de valoración admisibles a la hora de determinar el valor normal de mercado (los precios de transferencia), cuestión capital a la hora de desarrollar la cesión de activos intangibles (y su posterior deducción según el artículo 23 de la misma TRLIS), sobre todo cuando se trata de cesión intra-grupo o de soluciones innovadoras. A continuación se desarrollan someramente estos métodos:

Método del precio libre comparable, por el que se compara el precio del bien o servicio en una operación entre personas o entidades vinculadas con el precio de un bien o servicio idéntico o de características similares en una operación entre personas o entidades independientes en circunstancias equiparables, efectuando, si fuera preciso, las correcciones necesarias para obtener la equivalencia y considerar las particularidades de la operación.
Aunque en teoría este método puede utilizarse para todo tipo de operaciones, para que sea efectivo el grado de comparabilidad entre los bienes o servicio debe ser elevado, y esto no siempre es factible, sobre todo cuando se trata de soluciones innovadoras.

Método del coste incrementado, por el que se añade al valor de adquisición o coste de producción del bien o servicio el margen habitual en operaciones idénticas o similares con personas o entidades independientes o, en su defecto, el margen que personas o entidades independientes aplican a operaciones equiparables, efectuando, si fuera preciso, las correcciones necesarias para obtener la equivalencia y considerar las particularidades de la operación.
En este caso, el margen de libre competencia se puede determinar en función del margen de coste incrementado del mismo proveedor en operaciones comparables no vinculadas (comparable interno), o en función del margen de coste incrementado que hubiera obtenido una empresa independiente en operaciones comparables (comparable externo).
En general, este método utiliza los márgenes calculados después de tomar en cuenta los costes directos e indirectos de producción y de entrega, pero antes de tomar en consideración los gastos de funcionamiento de la empresa.
Se empresa mayoritariamente cuando se venden bienes en una operación vinculada en la que el productor no aporta activos intangibles únicos y de valor y no asume ningún riesgo extraordinario, o cuando la operación vinculada consiste en prestar servicios en los cuales el prestatario no aporta ningún activo único y de valor, y no asume ningún riesgo inusual.

Método del precio de reventa, por el que se sustrae del precio de venta de un bien o servicio el margen que aplica el propio revendedor en operaciones idénticas o similares con personas o entidades independientes o, en su defecto, el margen que personas o entidades independientes aplican a operaciones equiparables, efectuando, si fuera preciso, las correcciones necesarias para obtener la equivalencia y considerar las particularidades de la operación.
Este método es de los más útiles cuando se aplica a actividades de venta y de comercialización, como las propias de un distribuidor. En ocasiones, el margen calculado se puede determinar tomando como referencia el margen de reventa obtenido por el propio revendedor sobre artículos comprados y vendidos en operaciones no vinculadas; otras veces, el margen del precio de reventa se calcula tomando como referencia el margen del precio de reventa realizado por empresas independientes en operaciones no vinculadas y comparables.

Existen adicionalmente otros dos métodos suplementarios, que son de aplicación cuando por razones de complejidad, o bien cuando con la información relativa a las operaciones no se puedan aplicar adecuadamente los métodos anteriores:

Método de la distribución del resultado, por el que se asigna a cada persona o entidad vinculada que realice de forma conjunta una o varias operaciones la parte del resultado común derivado de dicha operación u operaciones, en función de un criterio que refleje adecuadamente las condiciones que habrían suscrito personas o entidades independientes en circunstancias similares.
El beneficio conjunto puede ser la cuantía total de los beneficios obtenidos de las operaciones vinculadas, o el beneficio residual que represente el beneficio que no se ha podido atribuir a ninguna de las partes mediante la aplicación de alguno de los métodos de transferencia anteriores. Los beneficios se reparten entre las empresas asociadas en función de una base económica válida que se aproxime al reparto de beneficios que se hubiera esperado entre empresas independientes.
El criterio de reparto debería reflejar las respectivas contribuciones de cada parte a la generación de beneficios de la operación vinculada y ser razonablemente independiente de la formulación de la política de precios de transferencia.

Método del margen neto del conjunto de operaciones, por el que se atribuye a las operaciones realizadas con una persona o entidad vinculada el resultado neto, calculado sobre costes, ventas o la magnitud que resulte más adecuada en función de las características de las operaciones, que el contribuyente o, en su caso, terceros habrían obtenido en operaciones idénticas o similares realizadas entre partes independientes, efectuando, cuando sea preciso, las correcciones necesarias para obtener la equivalencia y considerar las particularidades de las operaciones.

En este caso se determina el margen neto de beneficio que obtiene un contribuyente de una operación vinculada y en compararlo con el margen neto de beneficio obtenido en operaciones no vinculadas y comparables. El margen neto se puede basar en costes o en ventas; los primeros normalmente se utilizan para actividades comerciales, mientras que los segundos son habituales para actividades intensivas en capital.

La principal diferencia de este método con respecto al método del coste incrementado y al de precio de reventa es que la comparación se realiza entre los márgenes de beneficio netos (obtenidos entre operaciones vinculadas y no vinculadas, una vez deducidos los gastos operativos relacionados a la operación), en lugar de comparar el margen bruto del precio de reventa o el margen bruto sobre los costes.

Como nota adicional añadir que, en general, cuando se aplica el método del margen neto de la operación, la comparabilidad funcional es más importante que la comparabilidad de los productos.

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