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Pasos a seguir en el acercamiento a la financiación de proyectos

A pesar de la difícil situación económica que atravesamos, el mapa de ayudas a la realización de proyectos de I+D es todavía diversa y abundante para las empresas que opten por esta vía como estrategia de crecimiento y posicionamiento. Si bien es cierto que las condiciones de las ayudas existentes no son -ni remotamente- tan atractivas como las conocidas hasta hace poco tiempo (las subvenciones o los préstamos al 0% de interés están dando lugar a préstamos ventajosos en muchos casos), siguen siendo fundamentales para un gran número de empresas que acceden a esta financiación como vía de minoración del riesgo y el importante efecto incentivador que presenta, a todos los niveles.

Dependiendo del tipo de proyecto, del periodo de maduración de la empresa, del sector, y de su implicación en fundamentos relacionados con la innovación abierta, la empresa deberá analizar dentro del mapa de ayudas cuáles pueden representar mayores ventajas para llevar a cabo su proyecto.

Por esa razón es importante analizar los parámetros fundamentales de la empresa y el proyecto a llevar a cabo, tratar de evaluar el potencial innovador y las posibles alianzas que puedan establecer con empresas dentro de la escala de valor o similares a la misma (en este sentido, la pertenencia a clusters, a asociaciones o a través de servicios de consultoría puede ser un catalizador importante para poner en contacto intereses comunes), ya que las ventajas que un proyecto en consorcio puede ofrecer al estado de la técnica es potencialmente muy superior al de los proyectos individuales, además de poder optar a un tipo de ayudas concretas e interesantes.

A la hora de establecer un consorcio, es importante que todos los intervinientes tengan un papel claro y conciso, un rol indispensable en el cumplimiento de los objetivos, que se encuentre suficientemente equilibrado (en función de la tipología del proyecto) en el desempeño de las actividades y en el liderazgo de los paquetes de trabajo, junto con una coordinación dinámica que elimine posibles cuellos de botella que podrán surgir a lo largo de la ejecución del proyecto, y que tendrá un papel importante tanto en la definición del proyecto como en las etapas propias de desarrollo.

En cuanto a los tipos de ayuda existentes, a día de hoy se puede acceder a líneas de CDTI para proyectos en cooperación (INNPRONTA, INNTERCONECTA o de cooperación nacional o tecnológica internacional), convocatorias tipo Avanza, Innpacto, etc., orientadas a la cooperación público-privada, o también apostar por las últimas call del VII Programa Marco (y el próximo Horizonte2020), Life+, etc.

Relacionado con este punto, existen líneas de ayuda centradas en la transferencia de tecnología para mejorar el posicionamiento de la empresa, las relaciones entre potenciales socios y colaboradores y la puesta en valor del conocimiento generado a lo largo del ciclo de vida de la empresa

Si por el contrario la empresa decide afrontar un proyecto individual, el mapa de ayudas sigue siendo interesante en función del campo en el que se encuentre. La línea PID de CDTI se presente con carácter generalista y tiene convocatoria abierta, IDAE presenta ayudas relacionadas con las eficiencia energética, AVANZA tiene una línea también para proyectos individuales relacionadas con las TIC, etc. También las distintas comunidades autónomas disponen de líneas de ayuda específicas para la ejecución de proyectos de I+D+i, normalmente con un alcance más cercano y con riesgos tecnológicos más limitados.

Desmarcándose de proyectos cerrados y centrándose más en la puesta en marcha de la empresa, de una línea de I+D+i interna o de un nuevo modelo de negocio nos podemos encontrar con otro tipo de ayudas regionales (como las propuestas por las cámaras de comercio), préstamos de organismos como ENISA o las ayudas tipo NEOTEC de CDTI para potenciar empresas con clara vocación tecnológica y que apuestan por empresas jóvenes de carácter innovador.

Siguen existiendo ayudas orientadas a potenciar el tejido industrial de las regiones, como pueden ser Reindus, Incentivos Regionales o Competitividad, a las cuales pueden acceder las empresas que tengan previsto una importante inversión de equipamiento, instalación, y que contribuyan al cumplimiento de los objetivos de los programas.

Por último, es relevante la trascendencia que las ayudas directas a la contratación de doctores y tecnólogos como investigadores tiene para apalancar en materia de I+D, y que contribuyen de forma decisiva a aumentar el know-how de la misma y al crecimiento tecnológico de la empresa.

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El proceso de las SIMV

De un tiempo a esta parte, estamos asistiendo a importantes cambios en el proceso de las solicitudes de informes motivados vinculantes (SIMV) para proyectos de I+D+i certificados, que han supuesto una vuelta de tuerca al ya de por sí tedioso proceso de obtener seguridad jurídica en la aplicación de deducciones fiscales por actividades de I+D+i al amparo del artículo 35 de la TRLIS.

En el mes de mayo del año pasado el entonces Ministerio de Ciencia e Innovación (Micinn) obligaba a que las SIMV fueran acompañadas de un documento que debían generar las entidades de certificación en formato xml, juntándose entonces con los picos de trabajo correspondientes a la certificación de proyectos al mínimo plazo existente para generar un nuevo procedimiento interno.

La aplicación IMV, el RUS y facilita

El día 14 de julio (recordemos que el plazo para presentar las SIMV finaliza el 25 de julio) el Micinn decidió admitir únicamente las solicitudes en formato digital a través de una a una aplicación Web muy inestable entonces -y ahora-. Para ello se debía subir toda la documentación relativa al proyecto, los certificados emitidos por la entidad certificadora de turno, etc., tal y como se venía haciendo años atrás. La novedad era que en lugar de la presentación en físico, era necesaria la firma digital del representante legal para poder enviar la solicitud. Esto obligaba a obtener la firma digital (el año pasado supuestamente solamente era válida la firma de entidad jurídica, no de persona física), darse de alta en el Registro Unificado de Solicitantes, y firmar la solicitud, lo que no fue sencillo de llevar a cabo en esos días.

Marcha atrás

Debido a la gran incertidumbre generada en las últimas semanas del plazo de la solicitud, y las innumerables caídas de la aplicación, quejas por parte de empresas, consultorías, entidades de certificación, etc., el Micinn admitió el 23 de julio la presentación en papel de las solicitudes, ampliando hasta el 30 de septiembre el plazo para la presentación de estas solicitudes en digital.

Y los xml

Mientras todo esto sucedía, el Ministerio (primero el Micinn, y ahora Mineco) fue definiendo (a través de un aparente proceso de ensayo error) el formato del archivo “xml” que debían generar las entidades de certificadoras para que encajase con la aplicación y estructura del propio Ministerio, algo que por fin se anunció en el mes de julio de 2012, en el que se presenta la mayor parte de solicitudes del ejercicio fiscal natural 2011… así pues, el escenario debía ser que las entidades certificadoras realizases su trabajo de certificación del ejercicio fiscal 2011 junto con los “xml” de 2010. De locos.

El Mineco finalmente autorizó que se entregasen los “xml” el 30 de septiembre de 2012. Durante el mes de agosto (virtualmente inhábil) y septiembre, se han generado todos estos archivos, pero la aplicación sigue estando mucho más tiempo inoperativa que en servicio… por lo que no es descartable una nueva ampliación de plazo.

Conclusión

Después de todo esto me pregunto ¿Es realmente necesario pasar por estos problemas para poder realizar una mera solicitud? ¿Se está facilitando con esto el acercamiento de las empresas a la actividad innovadora? ¿Está la Administración catalizando así  la puesta en marcha de proyectos innovadores con estas acciones? ¿No existe una manera más sencilla de hacer las cosas?

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Cuándo certificar un proyecto de innovación

Es una pregunta muy habitual cuando se habla de deducciones fiscales, y en la que muchos clientes me trasladan sus dudas acerca de la conveniencia de realizar este proceso como paso previo a la aplicación de las deducciones fiscales por actividades de I+D+i. Lamentablemente, y como ocurre tantas veces, no hay una respuesta sencilla y evidente, categórica y objetiva para esta cuestión. Es inevitable estudiar caso a caso para entender qué es lo que más conviene a la empresa en cada momento.

Exertise

El análisis más básico es entender la naturaleza del proyecto, tener la certeza para asignar una categoría al proyecto y las herramientas para defenderla ante una eventual inspección fiscal. Conozco muchas empresas que optan por la vía de aplicación interna de las deducciones porque son los mayores conocedores de las innovaciones en su sector, por lo que se sienten tranquilos a la hora de asignar la categoría y presupuesto de su I+D+i. Normalmente se trata de empresas de importante tradición innovadora y con musculatura en este área.

Análisis

Ampliando un poco el zoom, nos encontramos con el grado de incertidumbre que tiene el proyecto, esto es, que el análisis coste-beneficio induzca a la empresa a decantarse por una de las dos vías. En este punto es cuando los proyectos no planificados (más cercanos al negocio que surgen tras una etapa de identificación y afloramiento) suelen cribarse en certificación o desestimación, sobre todo en el campo de la ingeniería civil y las infraestructuras de transporte.

En este análisis coste-beneficio se encuentra la categoría del proyecto, la existencia de herramientas objetivas de defensa, el presupuesto del proyecto que haga rentable la inversión, etc.

Estrategia

Por último, y con el zoom abierto a escala global, se encuentra la propia estrategia de la empresa en esta materia, y a las posibles obligaciones (contractuales o latentes) que determinen la apuesta por una u otra vía.

En cualquier caso, no se debe perder la perspectiva de las bondades que lleva consigo este proceso, que no se puede reducir únicamente a la aplicación de las deducciones fiscales, sino que  se trata de un importante catalizador en la implantación y desarrollo transversal de una cultura innovadora en la empresa, que actúa como herramienta facilitadora en el anclaje del conocimiento, de generación de sinergias internas y externas… que, en definitiva, contribuirá a la mejora en el posicionamiento de la empresa y a una mejor capacidad de respuesta ante los rápidos cambios del entorno.

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Fundamentos de la innovación abierta

Dentro de la actual corriente de la innovación abierta que se ha impuesto en los últimos años, dado el cambio experimentado en la industria y en sus relaciones, se han encontrado cuatro necesidades nucleares alrededor de las cuales se ha ido organizando y estructurando las actividades de I+D, pudiendo cambiar el paradigma de una innovación cerrada vertical a una más horizontal con abundante intercambio de información entre la empresa y el entorno. Estos motivos son los siguientes:

1.- Poder comprender el entorno.

Gracias a contar con un sistema estructurado se podrá tener una visión de conjunto que permita a la organización identificar, conocer, interpretar y aplicar nuevo conocimiento de alto valor que se encuentre en el entorno, a partir de ciertos indicadores establecidos.

En una época con tantas fuentes accesibles de información diferentes, el riesgo de caer en la infoxicación y la sobreabundancia de información puede llegar a representar un problema que elimine la perspectiva y haga ingobernable la nave de la innovación.

2.- Poder incorporar nuevo conocimiento al estado de la técnica.

En combinación con lo anterior, la empresa se encuentra en disposición de desarrollar proyectos para generar nuevo conocimiento de forma ordenada, estructurada y coherente con los principios estratégicos establecidos. Para poder recoger, generar y transmitir nuevo conocimiento es fundamental tenerla organizada para que pueda ser transmitida y comprendida por el entorno. En este sentido, es claro que el poder determinar con precisión el punto de partida y el de llegada determinará calcular el grado de avance experimentado con el desarrollo de un determinado proyecto.

3.- Estructurar y asimilar adecuadamente el conocimiento interno y externo.

Tan importante es estructurar y organizar la información generada por los desarrollos internos como realizar un adecuado cribado, filtrado y priorización de la ingente información y nuevo conocimiento que proviene del exterior. En un proceso de innovación abierta, con un continuo intercambio bidireccional de información entre la empresa y el entorno, en el que los espacios colaborativos son el hábitat natural de la innovación, supone una tarea crítica poder delimitar y estructurar los procesos y los flujos de información, y determinar los límites entre conocimiento interno y externo, siempre de acuerdo a los principios estratégicos de la empresa en ese momento.

 4.- Poder mejorar su posición en el mercado.

Gracias a tener un sistema convenientemente estructurado, la empresa no solamente podrá generar beneficios con el desarrollo de nuevos productos desarrollados por las áreas de I+D, sino también de conocimientos y tecnologías que finalmente no se decidiera desarrollar en su totalidad, ya que con el cambio de paradigma la empresa podrá obtener beneficios de los productos resultado de sus proyectos, de las licencias que haya podido generar a partir de la tecnología investigada, o incluso de los derivados de spin-off creadas al efecto.

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El miedo al fracaso como freno a la innovación

La aceptación del fracaso como parte de la vida es algo que nuestra sociedad actual no tiene todavía asumida. Desde la infancia nos han educado en unos valores conservadores donde la precaucación, mantenerse en lo establecido y comúnmente aceptado y el conservadurismo se ha impuesto como actitud ante la vida. A lo largo de todo el periodo de formación, estos valores se han seguido transmitiendo de forma que ya los tenemos integrados en nuestra personalidad por el resto de nuestros días.

No es casual, que gran parte de los estudiantes indiquen que una de sus metas sea ser funcionario o trabajador por cuenta ajena. Según la encuesta elaborada por el Círculo de Formación en 2011 el 41% aspira a ser trabajador por cuenta ajena y un 26% a ser funcionario). Lo que demuestra que, en general, no tenemos espíritu aventurero y emprendedor.

Sin embargo, observamos con envidia centros donde el conocimiento fluye y son referencia en el área de la innovación, como Silicon Valley, y queremos trasladar a nuestro país la idea de crear un ecosistema de empresas innovadoras, con todos los defectos de fondo y de forma que entraña. Y sin embargo, en Silicon Valley no tienen esa sensación de encontrarse en el lugar de los grandes éxitos, sino en un lugar donde ocurren muchos fracasos, en palabras del profestor de Stanford Keith Delin. Queremos comenzar a construir la casa por el tejado y hacerlo rápido, planteamientos no muy halagüeños.

¿Y cómo se consigue esto? Cambio la cultura del fracaso. Debemos caer en la cuenta de que se trata de algo consustancial a la vida, y que debemos animarnos a probar, a intentarlo. Iniciativas como Create (http://fundacioncreate.org/) o Iniciador Kids (http://iniciadorkids.com/) son más que necesarias para poder darle la vuelta a esta situación, y comenzar a construir los cimientos de una nueva sociedad en la que intentar llevar a la práctica nuestras ideas esté animado y valorado por empresas, instituciones y la sociedad en general.

Además, las empresas deben asimilar y favorecer la creación de entornos que estimulen el desarrollo de nuevas ideas. Un referente en este caso puede ser el Centro de Investigación en Palo Alto (PARC) de Xerox, creado en 1969 para poder desarrollar nuevas tecnologías y soluciones que permitieran a la empresa mantenerse a la vanguardia en su sector.

Uno de los principios básicos que tenían era facilitar la estimulación de ideas y que fueran los propios científicos los que desarrollaran y participaran en aquellos proyectos sobre los que sintieran atracción; por lo tanto se facilitaba el trabajo por entusiasmo ya que entendían que la iniciativa personal del desarrollador inundaba de pasión y compromiso al proyecto, algo que se extendía al resto del equipo de trabajo.

Por todo ello, debemos trabajar de manera decidida en esa dirección, asimilando el fracaso como resultado y como oportunidad de mejora, pues como afirmaba Edison “Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo”. Y por supuesto, paciencia, ya que se necesita tiempo para ir cambiando de manera profunda nuestros temores para transformarlos en impulsores.

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