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Políticas de estímulo a la I+D. Ayudas directas

Después del post dedicado a las políticas de estímulo basadas en los incentivos fiscales, toca repasar el papel que desempeñan las fórmulas de ayudas directas -subvenciones, créditos blandos, etc.- existentes para desarrollar las actividades innovadoras, tomando como base el paper publicado por NESTA en enero de 2013, y conducido por el MIoIR.

De forma general, se puede afirmar que las medidas directas para estimular el desarrollo de la actividad innovadora comenzaron a partir de la II Guerra Mundial dentro de la industria de defensa. A partir de entonces, y viendo los buenos resultados obtenidos, se fueron generalizando a todo tipo de sectores y empresas. Tal y como se puede apreciar en la siguiente gráfica, el esfuerzo en esta materia es progresivo y generalizado en estos últimos años.

Direct government funding

Diseño

A la hora de poner en marcha estas medidas, es necesario definir los objetivos que persiguen (sectores a los que van dirigidos, tipo de empresas, etc.) y los mecanismos de control del impacto a corto plazo (empleo, volumen de negocios, etc) como a largo plazo (crecimiento y competitividad, transferencia de conocimiento y sinergias, etc.).

Una vez determinado lo anterior, se podrá definir la metodología de evaluación de las propuestas (comité evaluador, criterios básicos, tipo de ayuda, etc.), así como la duración inicial de los programas (habitualmente se trabaja entre 4 o 5 años), con unas revisiones periódicas para poder comprobar su validez y vigencia.

Tipología de las ayudas

Los tipos de ayudas directas más habituales en la actualidad en programas de I+D+i son las siguientes:

Subvenciones. Cubre una parte del coste total del proyecto de I+D a partir de una inyección de liquidez directa.

Créditos blandos. Puede ser concedido por la propia administración o a través de una entidad bancaria. Se trata de un préstamo reembolsable (o parcialmente reembolsable) bajo diferentes condiciones

Ofrecimiento de garantías. La finalidad de este mecanismo es otorgar garantías financieras a las empresas con el objetivo de facilitar su acceso a préstamos otorgados por bancos comerciales y otros intermediarios financieros.

Catalizador de capital semilla. Ya sea a través de la constitución y estímulo de redes de business angels y fondos de capital riesgo, coinversión, etc., para start-ups y empresas de reciente creación, sobre todo de carácter tecnológico.

Lanzamiento y evaluación de la eficacia

El paso siguiente, y de acuerdo con el plan de ruta determinado y acordado, es detallar las líneas básicas de los mecanismos habilitados de lanzamiento y la evaluación de su desarrollo a lo largo de su vida útil.

De esta manera, se diseñará el proceso de implementación y control, diseñando las diferentes características y peculiaridades que compondrán el programa, como pueden ser los criterios de evaluación y determinación de la financiación, los plazos de pago, canales de comunicación habilitados y requerimientos documentales, etc.

Se desarrollarán las líneas de control y vigilancia, la sistemática de trabajo e indicadores de seguimiento, la posibilidad de habilitar canales de asesoramiento, gestión del proceso global de manera que se trabaje en mejoras incrementales de eficiencia, etc.

Definición de servicios complementarios

Opcionalmente, se pueden definir servicios complementarios a las líneas básicas de desarrollo, como pueden ser los servicios de asesoramiento, formación sobre modelos de negocio derivado de la ejecución del proyecto, el apoyo a la comercialización, etc. Estos servicios pueden desarrollarse con el fin de mejorar la protección y explotación de los resultados del proyecto. Este tipo de servicios permiten mejorar el impacto a largo plazo de los programas, ya que pueden ser palanca para el desarrollo de nuevas estrategias. Como principal desventaja, es el consiguiente coste que lleva asociada la implementación de estos servicios.

Medición de la eficacia

En general, la eficacia de los programas se mide a través de la medición incremental de los inputs o entradas (número de proyectos que se han podido llevar a cabo gracias al programa, en general se estima en un 70%), de los outputs o salidas (nuevos productos o servicios desarrollados gracias al programa, incremento en las exportaciones, aumento de empleos, etc., aunque no hay estudios concluyentes en este ámbito) y de los ratios relacionados con el efecto incentivador durante el desarrollo, como la puesta en marcha del proyecto (estimado entre el 28% y el 58%), la reducción de plazos (hasta un 16%), alcance (entre un 8% y 54% son más ambiciosos gracias a estas ayudas), mayor desafío tecnológico (entre el 22% y 52%), mejorar el sistema de colaboración y cooperación (entre 28% y 52%), posibilidad de posteriores proyectos complementarios o fortalecimiento del management.

La necesidad de esta medición es poder comprobar que las medidas públicas de ayuda permiten minorar la incertidumbre tecnológica y del riesgo, así como un impulso de la competitividad del mercado.

Por lo tanto, el papel del gobierno consiste en reducir la incertidumbre, en los mercados no sustitutivos compartiendo riesgos y costes, e idear maneras de superar los límites tecnológicos.

Conclusiones

Los programas de apoyo directo a los esfuerzos de I + D de las empresas tienen una larga historia en los países de la OCDE, dadas las limitaciones que presentan el desarrollar una política activa de I+D, lo que en ocasiones lleva a las empresas a limitar sus actividades de I + D. De esta manera, y gracias al apoyo público, se pretende reforzar la competitividad de las industrias y empresas, mejorando las exportaciones, más empleos y de mayor valor añadido, y en definitiva, una mayor competitivdad que redundará en un mejor posicionamiento del conjunto del país.

Estos programas públicos pueden ser genéricos (que cubre todos los tipos de empresas y todos los sectores) o específico (dirigido a un determinado tipo de empresas, industrias específicas o problemas concretos). Si bien estos programas directos constituyen el núcleo de la intervención pública hacia las empresas en los años 1960 y 1970, desde entonces han sido sustituidos por instrumentos indirectos (principalmente créditos fiscales) y los programas de colaboración público-privada específicos.

A raíz del análisis de los diferentes programas de ayuda, se puede evidenciar una mayor participación de empresas medianas y grandes, dado que estas empresas suelen afrontar proyectos más ambiciosos y de mayor riesgo tecnológico, así como también que las empresas que han participado en estos programas suelen desarrollar proyectos posteriores, desarrollándose una mayor integración entre la estrategia de I+D+i en el seno de la empresa.

Finalmente, se puede afirmar que la combinación de estas medidas directas (que se puede emplear de manera estratégica por los gobiernos, centrándose por ejemplo en determinados sectores, regiones o tipos de empresa) con el de medidas indirectas basadas en los incentivos fiscales, constituyen una combinación óptima para poder maximizar la acción privada innovadora.

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Ventajas de la capitalización del conocimiento generado por I+D+i en empresas del sector construcción

Durante los años 80 y, sobre todo, durante el periodo de expansión en la actividad inmobiliaria y de desarrollo de infraestructuras experimentado en España, se fueron creando grandes grupos diversificados en torno a las principales empresas constructoras, apostando por un criterio fundamental de diversificación en sus operaciones y en el ámbito geográfico. De esta manera, fueron invirtiendo en nuevas áreas de negocio (energía, servicios, transportes, medio ambiente, etc.) apalancándose en el negocio constructor.

Sin embargo, el periodo de crisis iniciado en 2008 ha supuesto la puesta en marcha de una necesaria reestructuración de sus actividades, derivado de la progresiva contracción en la inversión pública en infraestructuras y privada en el inmobiliario. Esta situación ha obligado a las empresas a impulsar de forma muy importante su actividad internacional mientras mantienen una feroz competencia en el mercado nacional.

La previsión en los próximos años en el ámbito nacional es de mantenimiento de la inversión, tal y como se contempla en el Plan de Infraestructuras y Viviendas (PITVI) 2012-2024 presentado por el Ministerio de Fomento en el mes de septiembre, en el que se contempla que la inversión se mantendrá entre el 0,89 y el 0,94% del PIB, esto es, entre 8.900 y 9.400 millones anuales, lo que obliga a una potenciación de la estrategia de reinvención, diversificación y vocación internacional.

Evolucion_inversion_PIB

Figura 1: Inversión estimada en relación con el PIB en diferentes escenarios. Fuente: DG de Programación Económica y Presupuestos. MFOM

En este contexto cobra todavía más importancia –si cabe- el desarrollo de estrategias basadas en el desarrollo de actividades de I+D+i, planificada y no planificada, que las empresas de este sector lleva a cabo para mejorar la eficiencia de los procesos, desarrollar nuevas soluciones y huir del peligro de la indiferenciación y la pérdida de protagonismo del sector. Esta circunstancia se plasma en el hecho de que el sector construcción ha invertido en 2011 más de 444M€, lo que supone el 4,1% de la inversión en I+D+i de todo el área de Industria en 2011 (datos INE),

Por todo ello, esta labor de poner en valor todo el conocimiento adquirido por la empresa al llevar a cabo actividades de I+D+i cobra vital importancia para poder afrontar con garantías estas nuevas reglas del mercado. Pero además conlleva otra serie de beneficios que están cobrando cada vez más importancia, dada la actual situación de las empresas del sector.

Estos dispositivos habilitados por las administraciones públicas se estructuran bajo políticas de oferta y políticas de demanda. A continuación se citan algunas de las principales herramientas:

Políticas de oferta

El objetivo de estas políticas pivotan sobre la necesidad de estimular la creación de nuevos productos y servicios, así como la mejora sustancial de los ya existentes. Para lograrlo, las empresas pueden acceder a estos mecanismos para disminuir el riesgo económico asociado a la ejecución de proyectos de I+D+i:

Deducciones fiscales por actividades de I+D+i

Se trata de la aplicación de deducciones fiscal entre el 12% y hasta el 42% de la base del presupuesto. Viene definido por el artículo 35 de la TRLIS. Para aplicarlo, se puede recurrir a la certificación por parte de entidad certificadora o bien aplicarlo a través de autoliquidación. En el articulado se definen las características que deben cumplir los proyectos para poder ser considerados como investigación y desarrollo, o bien como innovación tecnológica.

Los límites máximos de aplicación que se establecen es el 25% de la cuota íntegra minorada con carácter general, pudiendo ser el 50% cuando el importe de la deducción prevista por las actividades de I+D+i excedan el 10% de la cuota íntegra.

Deducciones fiscales por la cesión de activos intangibles

En los últimos años, la relevancia de este dispositivo (también denominado patent box) ha crecido en importancia, debido al tratarse de una operativa habitual entre empresas, y también que se trata de deducciones en base y no en cuota.

Básicamente se trata de la posibilidad de aplicarse la deducción por la cesión de los activos intangibles a terceros, como patentes, dibujos o modelos, planos, fórmulas o procedimientos secretos, derechos sobre informaciones relativas a experiencias industriales, comerciales o científicas, etc., tal y como se define en el artículo 23 de la TRLIS.

El apartado formal en este caso cobra notable importancia, ya que el patent box solamente es aplicable por la cesión del know how, quedando fuera las labores de asistencia técnica y demás servicios anexos que no correspondan a la cesión propiamente ficha.

A la hora de evaluar la posibilidad de aplicar este dispositivo, es importante recalcar que está permitida la cesión intragrupo, así como que no es requisito indispensable que el conocimiento cedido forme parte del activo como inmovilizado intangible.

Aumento del límite de deducibilidad de gastos financieros

A raíz de las nuevas medidas tributarias y modificaciones aprobadas en el mes de abril de 2012, en la que se establece un nuevo límite establecido en la deducibilidad de gastos financieros del 30% del beneficio operativo (con un mínimo de 1M€) -sustituyendo la regla anterior de subcapitalización-, es posible recurrir a la activación de gastos como mecanismo efectivo para aumentar este límite, lo que constituye una importante ventaja competitiva para las empresas.

Además, el Plan General Contable (PGC) establece que los gastos de desarrollo se deben activar obligatoriamente en caso de que se cumplan las siguientes tres características:

–          Existen motivos fundados de éxito comercial.

–          Hay visos de rentabilidad futura del proyecto, ya sea a través de ventas directas o de replicabilidad interna.

–          La financiación para la realización del proyecto está asegurada.

De esta manera, estos gastos pasan de registrarse como gastos del ejercicio a activo del inmovilizado intangible, mejorando con ello la imagen en el balance de la empresa y de la información individualizada en la Memoria Anual.

Deducción por reinversión de beneficios extraordinarios

El artículo 42 de la TRLIS modificado en marzo de 2012 establece un límite del 25% a la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios. Los elementos patrimoniales objeto de la reinversión pueden ser los pertenecientes al inmovilizado intangible, como los correspondientes a la I+D.

De esta manera se pueden contemplar los proyectos de I+D llevados a cabo tanto de forma planificada como no planificada, como mecanismo de reinversión de los beneficios extraordinarios obtenidos.

Los elementos patrimoniales transmitidos que pueden generar estos beneficios pueden ser, por ejemplo, inversiones inmobiliarias, valores representativos de la participación en el capital o en fondos propios, etc.

Por tanto se trata de otra ventaja derivada de la activación de gastos de I+D, que deben cumplir con los criterios de activación establecidos por el PGC.

Políticas de demanda

Por otro lado, las administraciones han articulado mecanismos de impulso de la demanda de tecnología, como aspecto fundamental a la hora de generar un sólido tejido tecnológico. De esta manera se están llevando a cabo diversas iniciativas y dispositivos que contribuyen a mejorar la adquisición e incorporación de nuevas soluciones tecnológicas al sistema productivo:

Compra pública innovadora

Desde las administraciones públicas se están poniendo en marcha líneas de impulso de la innovación empresarial trabajando desde dos ámbitos. Por un lado se incrementa la demanda de nueva tecnología sacando a licitación contratos de compra pública innovadora (siguiendo un método market pull), y por otro lado, como criterio de valoración en procedimientos de contratación (basado en el método science push), lo que conlleva a estimular el aumento de la oferta.

Así pues se puede reducir la incertidumbre de los proyectos de I+D+i y la mejora del retorno, lo que en definitiva se puede traducir en análisis de la viabilidad de los proyectos.

Dentro de esta línea se puede mencionar el programa INNODEMANDA, gestionado por CDTI, que financia la oferta tecnológica que pueda concurrir a los procesos de compra pública innovadora. En este caso CDTI financia el coste de la innovación para tratar de equiparar el coste de la nueva tecnología a la de soluciones ya contrastadas, de forma que resulte una alternativa atractiva para las administraciones públicas a la hora de incluirla en los procesos de licitación.

Deducibilidad de la compra de tecnología en actividades de I+D+i

Dentro de las deducciones por actividades de I+D+i, la legislación permite incluir en la base de deducción la adquisición de tecnología avanzada en forma de patentes, licencias, know-how y diseño. De esta forma se pretende conseguir un aumento en la demanda privada de soluciones basadas en I+D+i. De esta manera se trata de fortalecer el sistema ciencia-tecnología-empresa, puesto que es el propio mercado quien se convierte en prescriptor, auspiciado por la consideración de gasto deducible.

Estos dispositivos y herramientas, junto con otros mecanismos de financiación de proyectos, explotación de resultados, transmisión de conocimiento, capitalización del know-how, generación de spill-overs, etc., son cuestiones capitales a la hora de maximizar las ventajas de la puesta en marcha y consolidación de una estrategia innovadora en las empresas, de cara a garantizar su posicionamiento y capacidad de respuesta en un entorno dinámico y de fuerte competitividad global.

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Pasos a seguir en el acercamiento a la financiación de proyectos

A pesar de la difícil situación económica que atravesamos, el mapa de ayudas a la realización de proyectos de I+D es todavía diversa y abundante para las empresas que opten por esta vía como estrategia de crecimiento y posicionamiento. Si bien es cierto que las condiciones de las ayudas existentes no son -ni remotamente- tan atractivas como las conocidas hasta hace poco tiempo (las subvenciones o los préstamos al 0% de interés están dando lugar a préstamos ventajosos en muchos casos), siguen siendo fundamentales para un gran número de empresas que acceden a esta financiación como vía de minoración del riesgo y el importante efecto incentivador que presenta, a todos los niveles.

Dependiendo del tipo de proyecto, del periodo de maduración de la empresa, del sector, y de su implicación en fundamentos relacionados con la innovación abierta, la empresa deberá analizar dentro del mapa de ayudas cuáles pueden representar mayores ventajas para llevar a cabo su proyecto.

Por esa razón es importante analizar los parámetros fundamentales de la empresa y el proyecto a llevar a cabo, tratar de evaluar el potencial innovador y las posibles alianzas que puedan establecer con empresas dentro de la escala de valor o similares a la misma (en este sentido, la pertenencia a clusters, a asociaciones o a través de servicios de consultoría puede ser un catalizador importante para poner en contacto intereses comunes), ya que las ventajas que un proyecto en consorcio puede ofrecer al estado de la técnica es potencialmente muy superior al de los proyectos individuales, además de poder optar a un tipo de ayudas concretas e interesantes.

A la hora de establecer un consorcio, es importante que todos los intervinientes tengan un papel claro y conciso, un rol indispensable en el cumplimiento de los objetivos, que se encuentre suficientemente equilibrado (en función de la tipología del proyecto) en el desempeño de las actividades y en el liderazgo de los paquetes de trabajo, junto con una coordinación dinámica que elimine posibles cuellos de botella que podrán surgir a lo largo de la ejecución del proyecto, y que tendrá un papel importante tanto en la definición del proyecto como en las etapas propias de desarrollo.

En cuanto a los tipos de ayuda existentes, a día de hoy se puede acceder a líneas de CDTI para proyectos en cooperación (INNPRONTA, INNTERCONECTA o de cooperación nacional o tecnológica internacional), convocatorias tipo Avanza, Innpacto, etc., orientadas a la cooperación público-privada, o también apostar por las últimas call del VII Programa Marco (y el próximo Horizonte2020), Life+, etc.

Relacionado con este punto, existen líneas de ayuda centradas en la transferencia de tecnología para mejorar el posicionamiento de la empresa, las relaciones entre potenciales socios y colaboradores y la puesta en valor del conocimiento generado a lo largo del ciclo de vida de la empresa

Si por el contrario la empresa decide afrontar un proyecto individual, el mapa de ayudas sigue siendo interesante en función del campo en el que se encuentre. La línea PID de CDTI se presente con carácter generalista y tiene convocatoria abierta, IDAE presenta ayudas relacionadas con las eficiencia energética, AVANZA tiene una línea también para proyectos individuales relacionadas con las TIC, etc. También las distintas comunidades autónomas disponen de líneas de ayuda específicas para la ejecución de proyectos de I+D+i, normalmente con un alcance más cercano y con riesgos tecnológicos más limitados.

Desmarcándose de proyectos cerrados y centrándose más en la puesta en marcha de la empresa, de una línea de I+D+i interna o de un nuevo modelo de negocio nos podemos encontrar con otro tipo de ayudas regionales (como las propuestas por las cámaras de comercio), préstamos de organismos como ENISA o las ayudas tipo NEOTEC de CDTI para potenciar empresas con clara vocación tecnológica y que apuestan por empresas jóvenes de carácter innovador.

Siguen existiendo ayudas orientadas a potenciar el tejido industrial de las regiones, como pueden ser Reindus, Incentivos Regionales o Competitividad, a las cuales pueden acceder las empresas que tengan previsto una importante inversión de equipamiento, instalación, y que contribuyan al cumplimiento de los objetivos de los programas.

Por último, es relevante la trascendencia que las ayudas directas a la contratación de doctores y tecnólogos como investigadores tiene para apalancar en materia de I+D, y que contribuyen de forma decisiva a aumentar el know-how de la misma y al crecimiento tecnológico de la empresa.

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