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Industria extractiva. Libertad de amortización y factor de agotamiento (II)

2. – Libertad de amortización

Los activos mineros pueden aplicar libertad de amortización durante 10 años, siempre y cuando:

–          Las actividades consistan en la exploración, investigación, explotación o beneficio de yacimientos minerales y recursos geológicos, así como también de aquéllas centradas en el tratamiento y primera transformación de las materias primas minerales.

–          La amortización afecta exclusivamente a aquellas inversiones realizadas en activos mineros.

Es importante tener en cuenta que la mera prestación de servicios para la realización de las actividades relacionadas con la exploración, investigación y explotación de yacimientos no pueden acogerse a la libertad de amortización.

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Industria extractiva. Libertad de amortización y factor de agotamiento (I)

En los próximos posts, trataré de hacer una síntesis de los mecanismos habilitados para la industria extractiva.

1.- Antecedentes.

Con el objetivo de estimular la actividad de la minería, y poder compensar los sobrecostes que esta actividad soporta, además de fomentar la promoción, desarrollo, exploración, investigación y explotación de los recursos mineros, se establecieron dos mecanismos fiscales básicos a los que se pudieran acoger las empresas de este tipo: por un lado la posibilidad de acogerse a libertad de amortización de activos mineros, y por otro lado recurrir al factor de agotamiento.

No todas las empresas con actividad relacionada con yacimientos minerales y recursos geológicos pueden acogerse, sino que se recurrió a la Ley de Minas para delimitar las actividades aceptadas. Como recordatorio, La Ley de Minas establecía las siguientes secciones:

A) Pertenecen a la misma los de escaso valor económico y comercialización geográficamente restringida, así como aquellos cuyo aprovechamiento único sea el de obtener fragmentos de tamaño y forma apropiados para su utilización directa en obras de infraestructura, construcción y otros usos que no exigen más operaciones que las de arranque, quebrantado y calibrado.

B) Incluye, con arreglo a las definiciones que establece el capítulo primero del título IV, las aguas minerales, las termales, las estructuras subterráneas y los yacimientos formados como consecuencia de operaciones reguladas por esta Ley.

C) Comprende esta sección cuantos yacimientos minerales y recursos geológicos no estén incluidos en las anteriores y sean objeto de aprovechamiento conforme a esta Ley.

D) Los carbones, los minerales radiactivos, los recursos geotérmicos, las rocas bituminosas y cualesquiera otros yacimientos minerales o recursos geológicos de interés energético que el Gobierno acuerde incluir en esta sección, a propuesta del Ministro de Industria y Energía, previo informe del Instituto Geológico y Minero de España.

Y, a partir de estas secciones, se establecieron una clasificación específica de la actividad para cada uno de estos mecanismos, aunque al final ambos suelen ser prácticamente coincidentes:

–          Según la Ley de Minas, las actividades comprendidas en la sección C) y en la D).

–          Los obtenidos a partir de yacimientos de origen no natural pertenecientes a la sección B) del referido artículo, siempre que los productos recuperados o transformados se hallen clasificados en la sección C) o en la D).

Los principales indicadores correspondientes a los sectores incluidos en estas actividades se muestran a continuación, y que dan muestra del grado de penetración que estos incentivos tienen actualmente en las empresas con actividad:

INE

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Tras la pista de la innovación no planificada

En el momento de comenzar a rastrear la actividad de las empresas constructoras en busca del santo grial de la innovación no planificada, es centrar el foco únicamente en el área de producción, realizando un análisis exhaustivo de las obras abiertas con el fin de detectar nuevo conocimiento allí surgido que no hubiera sido trasladado a nivel de consciencia de la organización.

Sin embargo, las novedades no residen únicamente en las obras, y desde luego es claro que no es la única vía de entrada. Debido a los profundos y constantes cambios que está experimentando el entorno en los últimos años ha obligado a las empresas a cambiar las estructuras clásicas organizativas para convertirse en empresas ágiles, dinámicas y adaptables a las nuevas necesidades de forma rápida y efectiva. Ello obliga a desarrollar nuevos procesos, nuevas interrelaciones, nuevos canales de comunicación, etc., en definitiva, nuevo conocimiento que podrá ser definido de muchas maneras en función de su realidad: objetivo / subjetivo, disruptivo / evolutivo, etc., pero que en definitiva son el fruto -consciente o inconsciente- de una nueva manera de pensar para afrontar los nuevos retos que el mercado y la sociedad demandan.

Por esta razón, es necesario capitalizar todo el conocimiento generado en las diferentes áreas de las empresas, desde oficina técnica y producción a estudios y ofertas, calidad y medio ambiente, administración,  recursos humanos, etc., ya que en muchos se podrán generar spill-overs entre diferentes departamentos o empresas de un mismo grupo, o trasladar conceptos, ideas o procesos en lugares compatibles, y difundir este conocimiento generado entre la organización para poder motivar y estimular la creatividad y potencial en todos los trabajadores.

Asimismo, en muchos casos servirá como altavoz de las lecciones aprendidas por la resolución de problemáticas de manera no convencional, lo que permitirá a la empresa dar un salto cualitativo significativo en su know-how, capitalizando ese conocimiento y contribuyendo de forma decisiva  a acercarse a la excelencia, concepto que representa El Dorado al que todas las empresas ansían llegar.

Existe una ventaja adicional a la hora de establecer el análisis de la innovación no planificada de forma transversal en la organización, y es la posibilidad de establecer un formato de malla para poder identificar la potencial generación de conocimiento. De esta manera se minora el riesgo de sesgo por parte del área de producción aumentando las entradas potenciales a partir de una serie de criterios básicos, como pueden ser las auditorías internas de calidad y medio ambiente, las reclamaciones de cliente, información aportada de modificados / reformados elaborados por oficina técnica, informes de talleres o maquinaria, datos aportados por administración, etc., pudiendo así cruzar información entre ellas pudiendo aumentar la definición de la fotografía de la empresa, aumentando el número de pistas que faciliten la tarea de inspección y aumente de forma importante la efectividad de todo el proceso.

Fundamentalmente, la innovación no planificada se encuentra en la generación de nuevos procesos, productos o servicios o la mejora sustancial de los ya existentes. Por ello es importante realizar esta tarea de forma sistemática y estable a lo largo del tiempo. Si un factor es clave en esta labor es el tiempo para permitir la permeabilidad de las personas y la motivación que debe emanar desde la alta dirección y los mandos intermedios. Sin ello, los resultados no serán ni mucho menos los esperados.

Por último, esta gestión de las actividades de innovación no planificada puede cristalizar en un importante incremento de los activos intangibles derivados de actividades de I+D de la empresa, mejorando con ello su imagen en el balance y en su consecuente imagen ante terceros y representar una imagen más fiel de su actividad, además de posibles ventajas fiscales que puede obtener.

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