La taxonomía de la innovación globalizada

El fenómeno de la apertura de la generación de conocimiento y el intercambio de innovaciones no es, tal y como hemos hablado en diferentes post, algo nuevo. Archibugi y Michie publicaron en 1995 “La globalización de la innovación: una nueva taxonomía” en el que reflexionaban acerca de la globalización de la innovación y los diferentes niveles colaborativos que se podían distinguir en este ámbito, a partir de los diferentes patrones que la globalización presenta en cada uno de ellos:
  1. La explotación global de tecnología: se centra en el intercambio de productos y servicios entre diferentes actores, la concesión de licencias de explotación de patentes, la producción en el exterior utilizando tecnologías generadas por terceros, etc. Este concepto es perfectamente asimilable al de exportación/importación, ya que el apalancamiento se realiza fundamentalmente por el desarrollo final, y no sobre el desarrollo de conocimiento, tienendo una relación directa con la intensidad del comercio internacional. Uno de los indicadores de este nivel es el del nivel de patentes extranjeras registradas, mostrando con ello la invasión de desarrollos efectuados en países terceros en contraposición a los del país. Cruzando estos datos con la intensidad tecnológica y gasto en I+D, también es posible identificar el grado de “exportación” de la tecnología desarrollada.
  2. La colaboración tecnológica global: en este plano se avanza hacia una cooperación activa entre actores para el desarrollo de tecnología, donde se comparte el know-how, pero identificando los límites y alcance de la actividad de cada uno y la propiedad de los resultados. En este plano se encuentra, además del sector privado, la comunidad científica, universidades, agencias de investigación públicas, etc. Aunque esta colaboración ha sido históricamente interiorizada por agentes no comerciales, a partir de la década de los 70 y 80 ha recibido un fuerte impulso por el sector privado, dado que las empresas cayeron en la cuenta de la necesidad de la asociación para desarrollar conocimiento, complementar capacidades y recursos de cara a explorar nuevos campos con una contención del riesgo.
  3. La generación global de I+D+i: es el desarrollo de estrategias de I+D en diferentes países por parte de una empresa multinacional, esto es, cuando sus actividades se llevan a cabo bien a través de sus filiales en el extranjero, bien mediante la adquisición de empresas extranjeras con actividades de I+D. Este nivel es prácticamente inalcanzable para empresas nacionales, comunidad científica, universidades, etc., ya que por muy permeables que sean las fronteras de los distintos agentes, el intercambio de conocimiento, gestión de los recursos y funciones en el proyecto no serán tan dinámicas como en el caso de una multinacional que desarrolla proyectos en diferentes centros. Tradicionalmente los centros de I+D mantienen en los países de origen de la multinacional dejando en los países terceros el desarrollo de actividades de producción, aunque de forma lenta se tiende a extender ligeramente la actividad innovadora en forma de red matricial que pueda tener una implicación de toda la organización, manteniendo en todo caso-eso sí- el epicentro en el país de origen.

Tal y como se ha constatado a lo largo de los últimos años, en los que el fenómeno de la globalización se ha generalizado y asentado, el papel que desempeñan las políticas nacionales en el marco de esta nueva taxonomía sigue siendo fundamental, tanto en materia de generación como de explotación de los resultados, manteniéndose como garante y estímulo para el desarrollo de mayores y más ambiciosos esfuerzos en I+D+i en el marco de su propia estrategia innovadora, complementándose con las estrategias de organismos supranacionales.

Conclusión

La primera y más evidente consecuencia que se deriva del fenómeno de la globalización en materia de I+D es la explotación de proyectos nacionales a nivel internacional, dadas las facilidades de entrada existentes en nuevos mercados, aunque a día de hoy todavía existen barreras de entrada nacionales que deben ser superadas por las empresas.

En segundo lugar, el fenómeno de cooperación y desarrollo de procesos basados en innovación abierta han ganado en importancia, tal y como apuntó también Henry W. Chesbrough, a la vista de la necesidad de compartir recursos, rentabilizar conocimiento y complementar intereses y estrategias. Ello ha promovido, no solamente la cocreación a través de la cadena de valor, sino también entre empresas competidoras que tienen intereses y objetivos comunes. También las políticas públicas de estímulo -sobre todo en el ámbito de la UE- han contribuido de forma notable a su desarrollo.

Por último, la globalización de la producción tecnologíca todavía no ha experimentado el impulso de los dos primeros niveles. Se debe tener en cuenta la limitación de su aplicación, en cuanto que técnicamente se está demostrando viable sólo en empresas multinacionales, y que sus estrategias innovadoras están alineadas con las desarrolladas con los estados-nación donde se encuentran los centros, lo que facilita su acceso a recursos y agentes nacionales para la realización de sus actividades, pero que por el contrario dificulta su harmonización con terceros.

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Archivado bajo Estrategia, Innovación

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