¿Por qué no se utilizan las deducciones por I+D+i?

A pesar de todo lo comentado en anteriores post acerca de las ventajas y bondades del sistema de incentivos fiscales End of the Trailque permite un importante ahorro a las empresas españolas vía impuesto de sociedades, en la actualidad todavía hay algunos rechazos a su utilización de forma habitual. Repasamos a continuación algunos de ellos:

–  Desconocimiento de la existencia de los instrumentos.

Si bien es cierto que en los últimos años se ha producido un importante esfuerzo por parte de todos los agentes implicados por fomentar el conocimiento de los instrumentos existentes para la reducción del pago del IS debido a la realización de proyectos de I+D+i y gestión del conocimiento, todavía es un hecho que muchas empresas, sobre todo de sectores no tradicionalmente relacionados con la tecnología, no conocen la existencia de los dispositivos fiscales habilitados, relacionados con las actividades de I+D+i: artículo 23 y 35 de la TRLIS 4/2004, o las bonificaciones a la Seguridad Social para personal investigador, fundamentalmente según la Disposición Adicional  Septuagésima Novena de la Ley 17/2012, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado

Insuficiencia de cuota.

Aunque con la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible se ampliaba hasta 18 años la posibilidad de aplicar las deducciones fiscales generadas y no aplicadas acumulándose en ese tiempo como crédito fiscal, es relativamente frecuente que las empresas que en la actualidad se encuentran en pérdidas o con imposibilidad de aplicar las deducciones generadas no consideran prioritario lanzar el proceso de lanzamiento del proceso de identificación, valoración y gestión de proyectos de I+D+i, entendiendo que se trata de un instrumento a corto plazo y no plantean otros escenarios. Según las últimas estadísticas publicadas por la AEAT, de un total de 1.420.707 declarantes, 415.493 presentaban una cuota líquida positiva (un 29,2%), mientras que 27.308 han presentado deducciones por I+D+i (un 1,9% del total).

Desconfianza en el proceso.

Aun conociendo los dispositivos existentes, muchas empresas no muestran excesiva confianza en su aplicación, sobre todo en las posibles discrepancias que puede haber entre los distintos ministerios durante el proceso, en este momento MINECO y MINHAP, junto con el resto de agentes intervinientes en el proceso. Por este motivo, y ante eventuales problemas en este ámbito durante las correspondientes inspecciones fiscales, prefieren no recurrir a estos dispositivos.

Por este motivo, y con el objetivo de minorar el riesgo, en los últimos años el número de empresas están recurriendo cada vez más a la vía de certificación, debido a que es la única vía que ofrece seguridad jurídica, por ello la vía de la autoliquidación está por tanto disminuyendo, a pesar de que las empresas cuentan con personal experto que atesoran todo el conocimiento y contar con la colaboración de empresas consultoras con amplio expertise en este campo. En este sentido, en 2011 se presentaron 3.200 solicitudes de informe motivado vinculante (SIMV) y, según el informe publicado por MINECO en octubre de 2012, se puede considerar como válida la estimación de que esta vía recoge alrededor de un tercio del total de las deducciones generadas por I+D+i.

En otros casos, las empresas recurren a deducirse única y exclusivamente por proyectos de I+D planificados que hubieran recibido previamente financiación directa para su ejecución, sin considerar los demás trabajos en el ámbito de la I+D+i no planificada, muy superior en volumen a la primera al encontrarse vinculada directamente al negocio.

Lentitud en el proceso.

Otras de las razones por las que las empresas no recurren a las deducciones fiscales se encuentran en los dilatados plazos que actualmente presenta la vía de certificación (que como se señaló en el punto anterior es un proceso que está ganando notable importancia). A pesar de los esfuerzos que está realizando MINECO por acortar los tiempos, reducir y simplificar los trámites, informatizar y automatizar los procesos, es un hecho que los IMV se están recibiendo con más de un año de retraso desde su presentación.

Por tanto, es impensable que una empresa pueda certificar un proyecto y recibir el IMV para su inclusión en su declaración del IS en el mismo ejercicio, lo que provoca que algunas empresas decidan no iniciar el proceso, ya que la planificación propuesta por la Dirección General de Innovación y Competitividad (dependiente de MINECO) a día de hoy no se corresponde con la realidad.

Por desconocimiento de la propia actividad innovadora en la empresa.

Aunque pueda resultar paradójico, la gran mayoría de las empresas no son conscientes del potencial innovador que están desarrollando, en ocasiones por una visión demasiado estricta del concepto de I+D+i (centrándose únicamente en los proyectos planificados, olvidando además el significado de la “i” de innovación tecnológica), en ocasiones por el establecimiento de un umbral impuesto por los técnicos de la empresa demasiado elevado (considerando únicamente los desarrollos verdaderamente disruptivos con respecto al estado del arte, más allá de si son planificados o desarrollados en el negocio), o simplemente por el mero desconocimiento de las definiciones incluidas en el artículo 35 de la TRLIS, muchas de las empresas no se adentran en este dispositivo fiscal, a pesar de haber desarrollado proyectos de I+D+i con arreglo a las definiciones contempladas y que son por tanto deducibles, aunque no sean conscientes de ello.

Es necesario por tanto contribuir a un mayor –y mejor- conocimiento aplicado en la empresa del significado de la I+D+i, de sus definiciones y marcos de actuación, para poder llevar al plano de consciencia las actividades innovadoras que están llevando a cabo, y con ello integrarlas en la estrategia de la organización mejorando con ello su competitividad y posicionamiento.

CONCLUSIÓN

El espectro de ayudas y dispositivos habilitados en nuestra legislación en materia de I+D+i para reducir el riesgo tecnológico asociado a estas actividades es amplio y atractivo, lo que debe resultar interesante para las empresas privadas de cara a afrontar nuevos desafíos y estrategias innovadoras. Aumentar el conocimiento de estos dispositivos, interactuar y colaborar más estrechamente con todos los agentes implicados en el proceso contribuirá a eliminar estas barreras de entrada, fortalecer el conocimiento interno, estructurar su operativa y, como consecuencia de ello, fomentar su utilización de cara a minorar los riesgos económicos asociados, lo que redundará en el beneficio de las empresas y de la sociedad en su conjunto.

Al margen de las razones esgrimidas, es un hecho que el porcentaje de empresas que han declarado deducciones por actividades de I+D+i en las declaraciones del IS es pequeña (un 1,9% del total de declarantes en 2010, según los últimos datos publicados por la AEAT, con un importe de 293.367M€), por lo que el recorrido que tienen estos dispositivos todavía es elevado.

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Fotografía: David Bailey, bajo licencia CreativeCommons

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Archivado bajo Deducciones, Fiscalidad, Innovación

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