Elaborar la hoja de ruta de la innovación

Dentro del principio de la Innovación Abierta (libro publicado por Henry W. Chesbrough, 2006), uno de los elementos clave para definir y consolidar el progreso de la empresa pasa por la confección de una hoja de ruta en el que se puedan plasmar no solamente los proyectos de I+D que se van a llevar a cabo, sino también un primer esquema del momento en el que se deben comenzar a desarrollarse. Gracias a este esquema se pueden dimensionar los recursos, estructurar y planificar las inversiones, etc. Para ello, es indispensable tener un profundo conocimiento del sector para lograr realizar previsiones con un mínimo de consistencia.

Rellenar los huecos del negocio actual

La proyección del mercado en el futuro lo vuelve cuantificable y definido, permitiendo vislumbrar posibles carencias o limitaciones de la empresa para poder satisfacer las nuevas necesidades del mercado. De esta manera se pueden establecer prioridades para lanzar nuevos proyectos y líneas prioritarias de I+D, enfocadas a cubrir los huecos detectados.

Hallar los puntos flacos del modelo de negocio

El análisis del modelo de negocio actual permite identificar el tipo de tecnologías e ideas externas que pueden ser incorporadas a la empresa, de manera que se puedan concentrar los esfuerzos de I+D de la empresa en desarrollar soluciones que no puedan ser cubiertas por terceros -en este caso- a nivel interno, y así dotar a los proyectos innovadores de mayor valor añadido.

Revisión de las tecnologías externas con expertos externos

Una vez identificado lo anterior, es necesario analizar las tecnologías externas disponibles contando para ello de expertos ajenos a la organización, que eviten el sesgo y los condicionantes en sus juicios. El fin de esta actividad es poder aportar posibles tecnologías, agentes y colaboradores disponibles que contribuyan al progreso de los proyectos, disminuyan el riesgo, logren economías de escala, etc.

Licenciar tecnologías externas

El paso siguiente sería licenciar las tecnologías más interesantes para continuar con la realizar de los proyectos. Por tanto se debe estudiar el alcance, la exclusividad, la protección legal, tipología, etc., en función del tiempo de maduración del proyecto; incluso se puede contemplar la posibilidad de adquirir la tecnología. Esta operación no es muy habitual en nuestras empresas, por lo que es pertinente la pregunta que se hace Chesbrough en este punto ¿acaso no existe ningún conocimiento externo que pueda ser útil a la compañía? ¿O es que por el contrario no hemos contado con un método para buscarlo, identificarlo, evaluarlo y transferirlo a nuestros procesos internos?

Financiar nuevas compañías para resolver necesidades insatisfechas

El profundo conocimiento desarrollado, tanto de la empresa como del sector, permite detectar la existencia de necesidades insatisfechas en nuestra organización, pero que por prioridades, posibilidades o estrategia no cubrimos. Una de las opciones a estudiar es la posibilidad de financiar otras organizaciones para que puedan desarrollar las soluciones que satisfagan nuestras necesidades, tras haber comprobado la carencia de opciones en el mercado. Gracias a esta acción de desarrollo de las tecnologías externas conseguimos alcanzar un doble objetivo: crear valor para nuestros clientes y dotar de mayor eficiencia los procesos, además de conseguir retener una porción del valor del desarrollo alcanzado.

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