El miedo al fracaso como freno a la innovación

La aceptación del fracaso como parte de la vida es algo que nuestra sociedad actual no tiene todavía asumida. Desde la infancia nos han educado en unos valores conservadores donde la precaucación, mantenerse en lo establecido y comúnmente aceptado y el conservadurismo se ha impuesto como actitud ante la vida. A lo largo de todo el periodo de formación, estos valores se han seguido transmitiendo de forma que ya los tenemos integrados en nuestra personalidad por el resto de nuestros días.

No es casual, que gran parte de los estudiantes indiquen que una de sus metas sea ser funcionario o trabajador por cuenta ajena. Según la encuesta elaborada por el Círculo de Formación en 2011 el 41% aspira a ser trabajador por cuenta ajena y un 26% a ser funcionario). Lo que demuestra que, en general, no tenemos espíritu aventurero y emprendedor.

Sin embargo, observamos con envidia centros donde el conocimiento fluye y son referencia en el área de la innovación, como Silicon Valley, y queremos trasladar a nuestro país la idea de crear un ecosistema de empresas innovadoras, con todos los defectos de fondo y de forma que entraña. Y sin embargo, en Silicon Valley no tienen esa sensación de encontrarse en el lugar de los grandes éxitos, sino en un lugar donde ocurren muchos fracasos, en palabras del profestor de Stanford Keith Delin. Queremos comenzar a construir la casa por el tejado y hacerlo rápido, planteamientos no muy halagüeños.

¿Y cómo se consigue esto? Cambio la cultura del fracaso. Debemos caer en la cuenta de que se trata de algo consustancial a la vida, y que debemos animarnos a probar, a intentarlo. Iniciativas como Create (http://fundacioncreate.org/) o Iniciador Kids (http://iniciadorkids.com/) son más que necesarias para poder darle la vuelta a esta situación, y comenzar a construir los cimientos de una nueva sociedad en la que intentar llevar a la práctica nuestras ideas esté animado y valorado por empresas, instituciones y la sociedad en general.

Además, las empresas deben asimilar y favorecer la creación de entornos que estimulen el desarrollo de nuevas ideas. Un referente en este caso puede ser el Centro de Investigación en Palo Alto (PARC) de Xerox, creado en 1969 para poder desarrollar nuevas tecnologías y soluciones que permitieran a la empresa mantenerse a la vanguardia en su sector.

Uno de los principios básicos que tenían era facilitar la estimulación de ideas y que fueran los propios científicos los que desarrollaran y participaran en aquellos proyectos sobre los que sintieran atracción; por lo tanto se facilitaba el trabajo por entusiasmo ya que entendían que la iniciativa personal del desarrollador inundaba de pasión y compromiso al proyecto, algo que se extendía al resto del equipo de trabajo.

Por todo ello, debemos trabajar de manera decidida en esa dirección, asimilando el fracaso como resultado y como oportunidad de mejora, pues como afirmaba Edison “Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo”. Y por supuesto, paciencia, ya que se necesita tiempo para ir cambiando de manera profunda nuestros temores para transformarlos en impulsores.

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Archivado bajo Creatividad, Gestión del conocimiento, Innovación

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